El Rheingold
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También
conocido en España como
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El oro del Rhin
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Título
original
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The Rheingold
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Título
latinoamericano
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El oro del Rhin
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Título
italiano
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Xena e l'oro del Reno
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Título
francés
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Un lourd secret
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De
noche Xena, vestida con una extraña armadura, contempla un anillo y
recuerda cómo lo forjó. Al poco tiempo aparece un monstruo al
que estaba esperando. Los dos luchan y Xena, que se ha puesto el anillo, logra
encerrarlo tras unas rejas metálicas que cierra con un candado con
dos cuervos. Asegura que con el anillo es invencible, pero mientras está
poniendo el candado, el monstruo se lo quita. Xena le grita que nunca será
capaz de utilizar el poder del anillo y se aleja de ese lugar en un caballo
volador.
35 años después, Xena y Gabrielle están comiendo en una taberna. Xena insiste en que Gabrielle le dé parte de su comida, pero ésta no está por la labor. De pronto, entra un hombre en la taberna que las observa. Xena se siente molesta e intenta intimidarle, pero él se acerca a ella y le pregunta si es Xena. Después, le enseña un extraña objeto metálico, que es, sin duda, el candado, oxidado por el paso del tiempo. Xena se levanta para hablar a solas con el hombre, Beowulf. Cuando vuelve con Gabrielle, está muy extraña y se niega a contarle a su amiga lo que pasa.
En su habitación de la posada, Gabrielle le echa en cara a Xena que aún le oculte cosas sobre su pasado. Xena le dice que es algo de lo que no le apetece hablar. A la mañana siguiente, Xena se ha ido y le ha dejado a Gabrielle una nota, en la que le explica que debe partir para arreglar un error de su pasado y que no quiere ponerla en peligro.
Gabrielle
decide seguir el rastro de Xena. Éste le lleva a las tierras nórdicas.
En un pueblo, Gabrielle se interesa por un tapiz que representa a unas mujeres
en caballos voladores. Un hombre le explica que es el tapiz de las valkirias,
mujeres guerreras que forman la guardia de élite de Odín, el
rey de los dioses nórdicos. Gabrielle se interesa por una valkiria
que parece diferente a las demás, pero el hombre no recuerda su nombre.
De repente, una mujer rubia se mete en la conversación y dice que el
nombre de esa valkiria es Xena. Gabrielle, sobresaltada, le pregunta a la
mujer, Brunilda, por esa valkiria. Brunilda le explica que el reinado de terror
de Xena acabó hace mucho tiempo, pero ante la insistencia de Gabrielle,
accede a contarle su historia. Empieza diciendo que Xena vino del lejano país
de Chin, al que ella llama "la tierra que nos trajo un demonio".
En un flashback, vemos a Xena, con el traje de Conquistadora y llevando el chakram, cabalgando en un bosque. Allí se encuentra con un hombre colgado de un árbol. Habla con él y éste le cuenta que es Odín, el rey de los dioses nórdicos, y que él mismo ha decidido ese destino al contemplar desde su palacio, el Valhalla, las desgracias que pasan en el mundo, como las guerras. Xena le dice que debe aprender a amar la guerra y las conquistas. Cuando se va a ir, Odín le pregunta por su nombre.
Brunilda dice que, al sacarle de su desesperación, un agradecido Odín convirtió a Xena en valkiria. Aunque lo hacía muy bien, pronto entró en conflicto con la líder las valkirias y amante de Odín, Grinilda. En una ocasión, Xena anima a unos guerreros a continuar luchando contra sus enemigos, a pesar de que tienen unas posibilidades muy escasas. Grinilda, partidaria de retirarse para poder lucha otro día, es incapaz de disuadirlos y acaban masacrados. Tras esta batalla, Grinilda protesta ante Odín en Valhalla, pero el dios está cada vez más influido por Xena y comienza a compartir sus ideas. Indignada, Grinilda abandona el Valhalla.
Tras
escuchar que Xena convenció a Odín de que se podía vivir
sin amor, Gabrielle comenta ante una sorprendida Brunilda que sabe que no
puede, porque es su amiga. Las dos quedan en volver a verse para seguir con
la historia.
Gabrielle está escribiendo en un pergamino cuando oye un ruido. Se levanta, creyendo que es Brunilda, cuando de repente aparece ésta entre la vegetación, atacándola con su espada. Gabrielle se defiende con los sais y logra herir a Brunilda con su propia espada, pero finalmente cae al suelo. Brunilda deja de luchar y la ayuda a levantarse, explicándola que sólo quería demostrar que era digna de luchar junto a Xena.
Brunilda continúa contando a Gabrielle lo que pasó. En el pasado, Odín enseña a Xena a utilizar las runas para prender fuego a unas flores. Odín, capaz de apagarlas sólo haciendo gestos con sus manos, le explica que puede concentrar toda su energía en una llama eterna. Sin embargo, Xena está más interesada en el oro del Rhin que en el autosacrificio. Odín es reticente al principio, pero Xena le convence de que se ha enamorado de él y él le revela el secreto, advirtiéndole de que es peligroso para los que no han desterrado el amor.
Más tarde, Grinilda le advierte a Odín de que Xena le ha engañado haciéndole creer que no había desterrado el amor y ahora está en el Rhin buscando a las ninfas del río y el Oro. Odín le dice que es imposible, ya que Xena no podía saber que el Oro del Rhin es peligroso para los que aman, pero Grinilda le afirma que todo el mundo lo sabe y que los bardos hacen canciones sobre ello, y que lo único que no saben es dónde está, pero ahora ella lo sabe. Grinilda se ofrece a impedir que Xena consiga el Oro del Rhin si Odín le devuelve el mando de las valkirias.
Xena
está cabalgando en su caballo volador en el Rhin, pero es atacada por
las valkirias. Tras luchar con ellas en el aire y derribar a dos de ellas,
Grinilda y ella misma caen. Xena se levanta y levanta su espada para atacar
a Grinilda, que está en el suelo, pero no llega a matarla y baja la
espada.
Xena va en busca de las doncellas que guardan el Oro, por lo que se tira en el río y bucea hasta encontrar su morada. Una vez allí, consigue enamorar a una de las tres ninfas para que le muestre el Oro del Rhin, convenciéndola de que quiere ser también una ninfa para jugar con ellas. Cuando se ve ante el Oro, escondido en una cueva, lo roba y le da un puñetazo a su enamorada. Con el Oro del Rhin en su poder, Xena se traslada a una forja y allí crea el Anillo, que le da el poder de un dios.
De nuevo en el presente, Brunilda comenta que envidia la amistad de Xena y Gabrielle, aunque ésta le dice que tiene un alto precio, que sin embargo no le importa pagar. Mientras tanto, Xena y Beowulf se están acercando al lugar en el que se enfrentarán al monstruo. Beowulf recuerda a Gabrielle, de la que parece estar enamorándose, pero él y Xena probablemente no vivirán para volver a verla. Xena ve lógico que la consideren un demonio.
Se vuelve otra vez a la conversación de Gabrielle y Brunilda. Cuando Gabrielle menciona a Beowulf y el candado con los dos cuervos, Brunilda comprende cuál es la misión de Xena: una misión suicida.
Finalmente,
Xena y Beowulf llegan a una cabaña, cuyo exterior está lleno
de cadáveres. Mientras esperan al monstruo, hablan sobre él
y Beowulf le dice que la gente de esa tierra le llama Grindl. Xena dice que
es grande y fuerte, y que es lógico que lo sepa ya que ella lo creó.
Brunilda le dice a Gabrielle que deberían acampar, pero ésta insiste en continuar, aunque pasen toda la noche andando. Brunilda comenta que espera que no se encuentren con el Grindl, un monstruo atrapado en una mina abandonada, cerrada con un candado con dos cuervos, que son el símbolo de Odín. Este candado no podía ser abierto por manos humanas, pero que lo pudo abrir por el Anillo.
El Grindl ataca la cabaña. Lleva el Anillo. Xena y Beowulf luchan contra él, pero el monstruo primero vence a Beowulf y luego se queda peleando con Xena, que al principio consigue atacarle, pero luego el Grindl la atrapa y la golpea.
Por la mañana, Gabrielle y Brunilda también llegan a esa cabaña. Antes de entrar, Brunilda asegura que le encantaría tener una amiga como Gabrielle, a lo que ésta le responde que ya la tiene. Cuando entran en la cabaña, llena de escombros, encuentran a Beowulf tirado en el suelo, cubierto por unas tablas de madera. Le ayudan a salir de allí. Éste les cuenta que el Grindl se llevó a Xena y no sabe si está viva o muerta. Buscando entre los escombros, Gabrielle encuentra parte de la armadura de Xena ensangrentada...
Opinión
Con
este capítulo comienza la trilogía nórdica, y es un gran
inicio. Basándose en las leyendas germánicas del Anillo del
Nibelungo y de Beowulf, éste es un gran capítulo con una gran
historia del pasado de Xena. Además, la ambientación, con el
vestuario, los paisajes y los caballos voladores crean una gran atmósfera.
La fantástica música de este capítulo, que incluye temas como "The Ring" o "Valhalla", estuvo nominada a un Emmy.
Además de ver las acciones de Xena mala, también se puede disfrutar de ver a una decidida Gabrielle a seguir el camino de su amiga. Por otra parte, los nuevos personajes, como Beowulf, Brunilda, Odín y Grinilda aportan mucho a la trama y son muy interesantes. La acción es interesante e intrigante.
En definitiva, un fantástico capítulo con el que se inicia la mejor parte de la sexta temporada, que es la trilogía nórdica.
Reparto
Lucy Lawless Xena
Renée O'Connor Gabrielle
Brittney Powell Brunilda
Renato Bartolomei Beowulf
Alexander Petersons Odín
Luanne Gordon Grinilda
Glen Levy Grindl
Roger Morrisey Grinilda monstruo
Disclaimer
No Flying Horses were harmed
during the production of this motion picture, although several villagers were
bombarded with aerial manure.
Ningún caballo volador fue dañado durante la producción
de este episodio, aunque varios aldeanos fueron bombardeados con abono aéreo.
Frases
Xena: Sabes que nuestra amistad
es lo más importante de mi vida, pero en este caso...
Gabrielle: Xena, no tienes que decírmelo. La amistad consiste
en dejar tener secretos. Lo respeto.
Gabrielle ha descubierto que Xena no le había contado una parte
de su pasado.
Mi amor por ti es infinito.
Carta de despedida de Xena a Gabrielle.
Gabrielle: ¿La has
visto?
Brunilda: Su reinado de terror acabó hace 35 años.
Gabrielle y Brunilda, sobre Xena.
Xena: ¿Qué os
da rendiros?
Grinilda: La posibilidad de luchar otro día. Una oportunidad
para ver de nuevo a sus familias. Y los guerreros que los estaban persiguiendo
tendrán una oportunidad de mostrar piedad.
Xena y Grinilda, discutiendo sobre el futuro de unos guerreros.
Gabrielle: Xena creía
que podía vivir sin amor. Yo sé que no puede, porque es mi amiga.
Gabrielle habla con Brunilda sobre Xena.
1ª Ninfa: ¡Hermana,
únete a nosotras! Nuestra nueva amiga es adorable. Creo que la amo.
2ª Ninfa: Te enamoras con mucha facilidad.
3ª Ninfa: Yo también la amo.
1ª Ninfa: ¡Cállate! Es mi amiga.
Las ninfas hablan sobre la "inofensiva" Xena.
1ª Ninfa: ¿Estás
loca? El oro del Rhin sólo trae desgracias.
Xena: Sólo si no has desterrado el amor.
1ª Ninfa: ¿Lo has hecho?
Xena: Sí.
Xena encuentra el oro del Rhin.
Brunilda: Una amistad así
es algo envidiable.
Gabrielle: Tiene un precio, como todo.
Brunilda: Pero te encanta pagarlo.
Gabrielle: Sí.
Brunilda: ¿Ella siente lo mismo?
Gabrielle: Eso espero.
Hablando sobre la amistad de Xena y Gabrielle.
Beowulf: Es muy hermosa.
Xena: Sí, lo es.
Beowulf: Sólo la he visto una vez, pero parece especial. Quién
sabe lo que sentiría si la conociera.
Xena: Te gustaría.
Xena y Beowulf hablan de Gabrielle.
Brunilda: Me gustaría
tener una amiga como tú.
Gabrielle: Ya la tienes.
Brunilda y Gabrielle, antes de entrar en la cabaña.