Seis rescates

 

PRIMERA TEMPORADA
Xena y Gabrielle recorren un camino de Grecia. Xena lleva la cantidad adecuada de maquillaje y Gabrielle su cayado de amazona.
GABRIELLE: Me encanta la primavera. Tras la marcha del invierno llegan nuevas oportunidades de vida y esperanza. Es una metáfora de la vida. También de tu vida. Después de un invierno tormentoso, llegan nuevas oportunidades de paz, y pronto recogerás los frutos que has sembrado.
XENA: Creo que por el momento ya he oído bastante filosofía.
GABRIELLE: Las reflexiones profundas anidan en tu interior, Xena, como pájaros en busca de un refugio para pasar el invierno. Pero recuerda, ya ha llegado la primavera, pueden salir, deben salir si no quieren morir en la oscuridad. Déjalos salir.
XENA: Déjalos dormir un poco más.
GABRIELLE: Como quieras, pero no deberías despreciar la ayuda que te estoy ofreciendo para que dejes salir tu mundo interior.
De repente, se ven sorprendidas por la aparición de una amazona.
AMAZONA: ¡Xena, Gabrielle, me alegro de encontraros! Todas las amazonas han sido secuestradas por un malvado señor de la guerra que planea venderlas como esclavas! Yo he sido la única que ha logrado escapar.
XENA: Primero, examinemos tus heridas.
Xena y Gabrielle tumban a la amazona en el suelo, con la cabeza recostada en un tronco.
GABRIELLE: Las heridas no parecen muy graves, pero tienes que descansar para recuperarte.
AMAZONA: ¿En serio?
XENA: Bueno, creo que debería realizarte una traqueotomía.
AMAZONA: ¿Una qué?
XENA: Te voy a hacer un agujero en la garganta para que puedas respirar por él.
AMAZONA: Pero… ¡no tengo problemas de respiración!
XENA: ¿Estás segura?
AMAZONA: Sí.
XENA: ¿Completamente segura?
AMAZONA: Sí.
XENA: ¿No notas que te ahogas?
AMAZONA: No.
GABRIELLE: Xena, no tienes que hacerle una traqueotomía.
XENA: Qué pena, con lo que me gusta hacerla.
GABRIELLE: No te preocupes, seguro que dentro de nada encuentras a alguien.
AMAZONA: ¿Por qué no hablamos sobre las amazonas?
XENA: Sí, a ver, quién las ha secuestrado y dónde las ha llevado.
AMAZONA: Están retenidas en una fortaleza situada a unas pocas horas al este de aquí. Y el señor de la guerra era… Uno de los soldados dijo su nombre… Vaya… Creo que lo repitieron varias veces… Normalmente esto no suele pasarme. ¿Te vale una descripción física?
GABRIELLE: ¿No recuerdas el nombre del enemigo al que nos enfrentamos?
AMAZONA: Estamos en la primera temporada, nadie recuerda el nombre de los personajes secundarios.
XENA: Bien, creo que la información que me has dado me servirá. Iré a la fortaleza y liberaré a las amazonas después de LUCYrme con unos cuantos saltos. Vosotras dos id a la posada del pueblo. Gabrielle, procura no meterte en líos.
GABRIELLE: No te preocupes, Xena. Puedo defenderme con mi cayado.
XENA: Todavía no eres una profesional. Las misiones difíciles están reservadas para mí, con el tiempo te serán concedidas tramas más complejas en las que lucharás con diferentes armas.
Xena se aleja cabalgando en Argo, mientras Gabrielle y su nueva compañera de viaje echan a andar.

Xena, cabalgando, se acerca a un puente de madera que permite el paso sobre un profundo desfiladero. Argo se muestra inquieta.
XENA: No te preocupes… Tranquila.
Xena coge con fuerzas las riendas.
XENA: ¡Vamos!
Argo comienza a galopar a una velocidad vertiginosa. Según van atravesando el puente, las tablas de madera que lo forman van cayendo al vacío. Finalmente, cuando cruzan del todo y se encuentran en territorio seguro, las últimas tablas y las cuerdas del puente se desprenden con un gran estrépito.
XENA: Tendremos que dar un rodeo para regresar. Vamos, continuemos.

Gabrielle y la amazona entran en una posada llena de gente.
AMAZONA: Iré a dormir para recuperarme.
GABRIELLE: De acuerdo, yo comeré algo.
El posadero se acerca a Gabrielle después de que ésta le haga una seña.
POSADERO: ¿Desea algo, señorita?
GABRIELLE: Tengo hambre, me gustaría comer algo.
POSADERO: ¿Le parece bien una sopa?
GABRIELLE: De acuerdo.
El posadero sirve a Gabrielle una suculenta sopa. Sin embargo, Gabrielle está más atenta a un hombre que no le quita el ojo de encima. Rápidamente, el hombre se le acerca.
NOVIO DE GABRIELLE #1: Hola.
GABRIELLE: Hola.
NOVIO DE GABRIELLE #1: ¿Qué tal está la sopa?
GABRIELLE: ¿Sólo se te ocurre eso? Puedo ser muy selectiva si me lo propongo, te aseguro que no me sobran pretendientes.
NOVIO DE GABRIELLE #1: De acuerdo… Tu pelo reluce como el sol de la mañana, y tus ojos resplandecen como esmeraldas decorando el cuerpo de Helena de Troya.
GABRIELLE: Eso está mejor, entiendo que no todo el mundo tiene tanta facilidad literaria como yo, pero valoro tu esfuerzo. Por cierto, la sopa está bastante bien. Siéntate, te invito a cenar.
El Novio de Gabrielle #1 se sienta a la mesa con ella.
GABRIELLE: ¡Posadero!
POSADERO: ¿Y qué quieres ahora?
GABRIELLE: Sírvele lo que quiera. Yo invito.
NOVIO DE GABRIELLE #1: ¿Qué hay aparte de la sopa?
POSADERO: Nada. Es menú único.
NOVIO DE GABRIELLE #1: Entonces, sopa.

Está anocheciendo. Xena cabalga hasta la fortaleza, que es la de siempre. Xena desmonta y se acerca sigilosamente hacia los muros. Los observa, comprobando la altura. Después, coge impulso y da un salto que la acerca a una ventana. Con el chakram rompe las rejas y entra sin hacer ruido.

En la posada, Gabrielle y su Novio #1 degustan la sopa tranquilamente mientras conversan.
GABRIELLE: Lo de vivir en el pueblo como ama de casa no era lo mío, así que decidí seguir a Xena. Si no la hubiera encontrado, probablemente me habría hecho bardo, ¿te he dicho ya que tengo un don especial para contar historias? Puedo relatarte cómo Xena liberó a la Muerte, o evitó la guerra entre centauros y amazonas, sin olvidar su arriesgado viaje a través de su pasadizo de los sueños. Tal vez prefieras escuchar cómo Xena combatió en la Guerra de Troya, o…
NOVIO DE GABRIELLE #1: Xena, Xena, Xena… ¿Es que sólo sabes hablar de Xena?
GABRIELLE: Ella me ha salvado de una vida que no deseaba. Gracias a ella tengo una vida mucho más emocionante. Bueno, venga, decide qué historia quieres oír.
De repente, el Novio de Gabrielle #1 comienza a ahogarse y cae al suelo, llevándose las manos a la garganta.
GABRIELLE: Si no querías oír mi historia, bastaba con que lo dijeras.
El Novio de Gabrielle #1 continúa en el suelo.
GABRIELLE: ¿Hay un médico en la casa?
POSADERO: El más cercano está a varias millas de aquí.
GABRIELLE: ¡No!
NOVIO DE GABRIELLE #1: ¿Qué tenía la sopa?
POSADERO: Verduras. Un poco de todo. ¿Insinúas que te he envenenado?
NOVIO DE GABRIELLE #1: ¿No tendría tomate?
POSADERO: ¡Por supuesto! ¡El tomate es un ingrediente esencial en cualquier sopa de verduras griega que se precie!
NOVIO DE GABRIELLE #1: ¡El tomate me produce una reacción alérgica letal! En la cantidad en la que lo he tomado, no me quedan esperanzas.
GABRIELLE: ¡No! ¿Por qué el mundo es tan cruel? ¿Por qué las tragedias acuden a mí como las abejas a las flores en primavera?
NOVIO DE GABRIELLE #1: Adiós, Gabrielle.
GABRIELLE: Nunca te olvidaré.
El Novio de Gabrielle #1 muere.

Xena camina por los pasillos de la fortaleza. Sin embargo, es descubierta por uno de los guardias.
GUARDIA: ¡Eh! ¿Quién eres?
XENA: ¿Acaso quieres una cita?
Xena da un poderoso salto y derriba al guardia, le levanta cogiéndole de la camisa y le corta el flujo de sangre al cerebro.
XENA: He cortado el flujo de sangre a tu cerebro. Morirás en un minuto si no me das toda la información que necesito.
GUARDIA: No te diré nada.
XENA: ¡Claro que me lo dirás! ¿Dónde se encuentran las amazonas?
GUARDIA: (Señalando un pasillo) Al fondo, a la derecha.
XENA: Te dije que me lo ibas a decir.
Xena le quita el pinzamiento y va en busca de las amazonas por el camino señalado por el guardia, que queda aturdido.

Mientras tanto, Gabrielle está desconsolada en la posada, sentada en una silla junto a la amazona del principio del capítulo, que se ha levantado, al igual que el resto de los huéspedes, debido a la agitación por la muerte del Novio de Gabrielle #1.
GABRIELLE: Siento un gran vacío en mi interior. ¡Me he quedado viuda!
AMAZONA: ¡Apenas le conocías!
GABRIELLE: Es verdad. No puedo vivir en el pasado, como un árbol seco en el frío invierno. Ha llegado la primavera, tengo que volver a la vida, recuperarme, volver a sentir la alegría, la felicidad…
Un hombre se acerca a Gabrielle.
NOVIO DE GABRIELLE #2: Perdona, he oído que querías recuperarte de este trauma, y… Creo que eres una mujer muy hermosa.
GABRIELLE: (Coqueteando) ¿Eso crees?
Algunos de los hombres presentes se muestran enfadados.
NOVIO DE GABRIELLE #3: ¡Oye! ¡No eres el único que quiere estar con ella!
NOVIO DE GABRIELLE #4: Gabrielle, escógeme a mí.
GABRIELLE: Tranquilos, chicos. Viendo que apreciáis sobremanera mi grata compañía, se me ocurre que puedo dividir mi tiempo. Puedo cenar con uno de vosotros, dar un romántico paseo con otro… Así tendré mayor variedad para elegir.
NOVIO DE GABRIELLE #5: Te invito a una cena… Y yo no soy alérgico al tomate.
NOVIO DE GABRIELLE #2: ¿Quién te ha dicho que vayas a ser tú el primero en invitarla a cenar?
NOVIO DE GABRIELLE #3: No seréis los primeros, porque ése seré yo.
GABRIELLE: Chicos, tranquilidad. Primero apuntaré vuestros nombres en un pergamino. Cuando os conozca mejor, y sopesando los pros y los contras de una relación madura con cada uno de vosotros, decidiré. ¿Quién quiere ser el primero en apuntarse?
Los Novios de Gabrielle se pelean por ser los primeros en llegar a la mesa donde se encuentra ésta, que desenrolla un pergamino.
GABRIELLE: Me encanta recuperarme de un trauma psicológico. ¡El primero!

Xena llega la prisión donde se encuentran las amazonas.
MELSA: ¡Xena, has venido a rescatarnos!
XENA: No podía dejar a unas amigas en un sitio tan horrendo como éste.
EPHINY: Las llaves están en la pared.
Xena dirige su mirada a la pared, donde cuelga, de un gancho, un manojo de llaves. Las coge rápidamente y comienza a probarlas una a una en la cerradura.
XENA: ¡No entra!
MELSA: ¡Prueba otra!
Una gran cantidad de guardias aparece por el pasillo. Están armados y se disponen a atacar a Xena de uno en uno.
EPHINY: ¡Xena, detrás de ti!
Xena, mediante hábiles patadas y sin apenas volver la cabeza atrás, consigue neutralizar a sus atacantes sin dejar de probar llaves en la cerradera. Tras un número considerable de guardias tirados en el suelo, por fin una llave gira en la cerradera.
XENA: ¡Chicas, ésta abre!
AMAZONAS: ¡Vamos!
Mientras Xena abre la puerta de la celda, llegan nuevos guardias, capitaneados por el señor de la guerra.
EPHINY: ¡Ése es el señor de la guerra que nos capturó!
XENA: ¡Yo me encargo de él!
Xena da un salto y se coloca junto al señor de la guerra, con el que comienza a luchar con espada, mientras los soldados se disponen a su alrededor.
EPHINY: ¡Xena necesitará ayuda!
MELSA: ¡Amazonas, atacad!
Las amazonas salen corriendo de la jaula, recuperan sus armas, que están tiradas en el suelo, junto a una pared, y atacan a los guerreros. No les es difícil reducir a sus captores, que han sido previamente mermados por Xena, que finalmente vence al señor de la guerra, capturando su espada y llevándole contra la pared.
XENA: ¿Te gusta jugar con cosas afiladas? ¡A mí me encanta!
Xena le amenaza su garganta con la punta de su propia espada.
MALVADO SEÑOR DE LA GUERRA: Princesa guerrera, haré lo que me pidas.
XENA: Entonces, aléjate de este lugar y deja tranquilas a las amazonas.
MALVADO SEÑOR DE LA GUERRA: Es una humillación…
XENA: ¡Hazlo!
MALVADO SEÑOR DE LA GUERRA: Lo haré… Desapareceré de esta tierra para siempre.
XENA: Más te vale.
Xena le golpea la cabeza y el señor de la guerra queda inconsciente, tendido en el suelo. Las amazonas, jubilosas, se reúnen en torno a la princesa guerrera.
MELSA: Gracias por ayudarnos, Xena. La tribu de las amazonas estará siempre en deuda contigo.
XENA: No tenéis que pagarme nada.
EPHINY: Xena, ¿dónde está Gabrielle? Estoy convencida de que ya habrá hecho grandes avances como guerrera.
XENA: Está… en… era arriesgado… digamos que alguien tenía que quedarse con vuestra hermana que escapó.
MELSA: ¿No confías en una princesa amazona para llevar a cabo una arriesgada misión?
XENA: Gabrielle no está preparada…
EPHINY: ¡Claro que lo está! Por lo menos para acompañarte.
XENA: Ya tendrá más tramas en futuras temporadas.
MELSA: En cualquier caso, nos gustaría verla.
XENA: Os llevaré al pueblo.

De madrugada, en la posada, Gabrielle sigue levantada. Sentada en la mesa come la ya familiar sopa de tomate, junto a su pretendiente número 5. Los otros seis observan desde unos metros. La amazona sin nombre se encuentra en la mesa de al lado, cerca de Gabrielle, bebiendo vino de una jarra.
GABRIELLE: Como te iba contando, la inspiración es un regalo de las Musas que puede llegar en cualquier momento, y hay que aprovechar ese momento. Puede iluminarte mientras cocinas, o incluso en medio de una pelea…
NOVIO DE GABRIELLE #5: ¿Siempre hablas tanto?
GABRIELLE: Hablar es fantástico, si nos escucháramos unos a otros no existirían tantos conflictos en el mundo. La extendida costumbre de reaccionar de manera violenta sin dialogar debe erradicarse del comportamiento humano. Claro, que si no tienes más remedio que luchar, situación en la que me encuentro varias veces a lo largo de muchos días durante mis aventuras al lado de Xena, tienes que mostrar todas sus habilidades guerreras. Por ello, un entrenamiento completo no tiene que dejar descuidadas ninguna de las dos facetas del ser humano, el cuerpo y la mente. El estudio de la filosofía…
NOVIO DE GABRIELLE #5: Bueno, estás igual de buena hablando que callada.
GABRIELLE: (Dramatizando) ¿Debería tomarlo como un cumplido o tal vez me ves únicamente como un trozo de carne fresca?
NOVIO DE GABRIELLE #5: Digamos que… admiro tu simpatía y… tu inteligencia…, la belleza… también está en el interior de las personas.
GABRIELLE: Me gustan los hombres que no se interesan únicamente en la parte física de una relación sentimental.
AMAZONA: Esto comienza a aburrirme. Voy a dormir un rato.
GABRIELLE: Como quieras. Yo seguiré aquí. Todavía me quedan unas cuantas sopas de tomate que tomar.
AMAZONA: (Levantándose con la jarra en la mano) Buenas noches.
La amazona toma un último trago y deposita la jarra en la mesa. Mientras se aleja, la jarra se tambalea, ya que ésta no la ha apoyado bien, y finalmente se cae, derramando una parte de vino que todavía quedaba en ella, que cae formando un pequeño charco en el suelo. Mientras tanto, Gabrielle y su Novio #5 ya han terminado la sopa. Éste se levanta y llega el turno del Novio #6, que le reemplaza en la silla.
GABRIELLE: Bien, vamos contigo. Pero, antes de nada, la cena.
NOVIO DE GABRIELLE #6: Amor, ya sabes que yo invito.
GABRIELLE: Excelente. ¡Posadero, otras dos sopas!
Aparece el posadero caminando en dirección a ellos, llevando dos platos con humeante sopa de tomate en una bandeja.
POSADERO: Ya las tenía preparadas.
GABRIELLE: ¡Perfecto!
El posadero avanza hasta acercarse al charco de vino. Tropieza al pisarlo y cae violentamente al suelo. El contenido de la bandeja, así como un cuchillo que llevaba colgando en la cintura, ascienden y finalmente caen al suelo. El cuchillo choca contra el respaldo de la silla en la que estaba sentada la amazona y sale disparado hacia el Novio de Gabrielle #6, atravesándole el pecho. El Novio de Gabrielle #6 cae al suelo.
GABRIELLE: ¿Qué? ¡No!
Gabrielle se arrodilla a su lado. El resto de los presentes, incluido el resto de huéspedes, como la amazona, que han oído los gritos, se aproximan para cotillear.
NOVIO DE GABRIELLE #6: (Moribundo) Te quiero, Gabrielle.
GABRIELLE: (Llorando) Nunca te olvidaré.
El Novio de Gabrielle #6 muere.
GABRIELLE ¿Por qué?

Está amaneciendo, y Xena, seguida por las amazonas, está llegando al pueblo.
XENA: Junto a mí, Gabrielle ha realizado grandes progresos. Es capaz de coger su cayado sin golpearse a sí misma.
EPHINY: Eso sí que es un cambio.
XENA: Ha realizado grandes progresos. Digamos que ha tenido como maestra a la mejor.
MELSA: Entonces… ¿por qué no confiaste en ella? ¿No tendrás nada en contra de las amazonas?
XENA: ¡No! Tengo muchas amigas que son amazonas… Creo que sois un ejemplo a seguir… Pero Gabrielle es… cómo podría decirse… inmadura. No ha vivido lo suficiente. Aún así os va a sorprender gratamente cuando la veáis.
Xena y las amazonas entran en la posada. Ven sorprendidas a Gabrielle, rodeada de sus novios que aún quedan vivos, que intentan por todos medios darle, cada uno, una copa a Gabrielle.
NOVIO DE GABRIELLE #3: Bella Gabrielle, acepta mi vino.
NOVIO DE GABRIELLE #7: Gabrielle, demuestra que soy tu preferido aceptando este dulce néctar del Olimpo.
GABRIELLE: ¡Pero si es vino! (Coge la copa y examina su contenido) Y encima diría que está aguado…
NOVIO DE GABRIELLE #7: En tus manos todo adquiere un cariz divino.
GABRIELLE: Lo siento, no me conquistarás sólo con piropos fáciles.
De repente, la amazona del principio aparece desde un pasillo, corriendo alegremente hacia sus hermanas.
AMAZONA: ¡Al fin habéis escapado!
EPHINY: Xena fue a liberarnos.
Gabrielle se levanta y se acerca a las recién llegadas.
GABRIELLE: Me alegro de veros.
MELSA: Todas nosotras nos alegramos de verte de a ti, Gabrielle. Y también nos sorprendemos…
XENA: Puedo explicarlo. Quiero decir… seguro que Gabrielle puede explicarlo.
GABRIELLE: ¿Explicar qué? Ah… (Se gira para mirarlos) Son muy… simpáticos. ¿Os los presento?
MELSA: Tenemos que volver a nuestro poblado lo antes posible. Tenemos que reparar los daños del ataque del malvado señor de la guerra.
EPONIN: Me parece muy bien lo que has hecho, Gabrielle. Ya era hora de que una mujer tomara las riendas. ¿Tú sola has podido esclavizar a todos esos hombres?
GABRIELLE: (Extrañada) ¿Esclavizar?
MELSA: Esperamos volver a veros pronto. ¡Amazonas, volvemos a casa!
Las amazonas salen de la posada dando grititos de alegría.
XENA: También tenemos que irnos nosotras.
GABRIELLE: De acuerdo, tendré que despedirme de mis pretendientes.
XENA: Sé que puede ser duro, pero…
GABRIELLE: Chicos, que me voy. Pasáoslo bien.
XENA: …yo te ayudaré con apoyo psicológico.
GABRIELLE: No es necesario, Xena. Deja la parte intelectual a quien de verdad sabe. No se puede triunfar en todo…
Las dos compañeras salen lentamente de la posada, mientras los novios de Gabrielle se quedan desolados.
XENA: ¡Soy perfectamente capaz de ayudarte en la faceta psíquica! Pero no lo necesitas…
GABRIELLE: La verdad es que tampoco dejo grandes cosas. Estaba deseando que vinieras, me estaba aburriendo enormemente.
XENA: Pues no parece que hayas perdido el tiempo… ¡Has montado un harén!
GABRIELLE: Algo tenía que hacer.
XENA: Voy a tener que dejar de prescindir de ti cuando la misión sea especialmente arriesgada y peligrosa.
GABRIELLE: ¿Y cuál no lo es?
XENA: Entonces, voy a tener que dejar de prescindir de ti cuando quiera LUCYrme.
GABRIELLE: Podemos destacar las dos… Se lo exigiremos a los guionistas.
XENA: De acuerdo, pero no me quites el chakram. ¡He visto cómo lo miras!
GABRIELLE: ¿El chakram, yo? Hasta que no deje de ser tan pava no va a ser creíble que pueda lanzarlo.
Las dos se alejan, riendo.

 

SEGUNDA TEMPORADA
Xena y Gabrielle caminan por un bosque de Grecia. Mientras Gabrielle realiza rebuscados movimientos acrobáticos con el cayado, Xena acaricia a Argo cariñosamente.
GABRIELLE: Esta mañana me he levantado de buen humor, pensando: ¿Qué emocionante aventura habrán designado las Parcas, los Destinos que rigen el mundo de los hombres, que nos toque vivir en esta hermosa mañana?
XENA: Al menos espero que tenga buenas peleas.
GABRIELLE: Bueno, eso también es importante. Pero me refería al reto que supone enfrentarse a desafíos a los que nunca te has enfrentado, la superación que supone afrontar…
Unos arbustos se mueven cerca de las guerreras. Las dos dirigen su mirada hacia ellos.
XENA: Hay alguien espiándonos.
GABRIELLE: Deja que me encargue yo.
Gabrielle se lanza con su cayado hacia los arbustos.
GABRIELLE: ¡Espía, ríndete ante nosotras!
Gabrielle golpea los arbustos. Una voz familiar grita, quejándose. Ambas reconocen fácilmente esa voz.
GABRIELLE: ¿Joxer?
Joxer aparece entre los arbustos.
JOXER: Hola, chicas.
XENA: Joxer, ¿qué hacías allí? No tienes que esconderte de nosotras.
JOXER: Tenía que comprobar que no hubiera nadie espiándoos. El mensaje que os traigo es muy importante y nadie debe interferir en esta misión.
XENA: Si hubiera habido espías, los habríamos descubierto. ¡Igual que te hemos descubierto a ti!
JOXER: Sí… Gabby, me vas a tener que pagar una nariz nueva.
GABRIELLE: ¡Tampoco te he golpeado tan fuerte!
XENA: Dejémonos de rodeos. ¿Cuál es el mensaje que vienes a traernos?
JOXER: Las amazonas han sido secuestradas.
GABRIELLE: ¿Las amazonas?
JOXER: Sí. La tribu entera.
GABRIELLE: ¿Quién querría hacer algo así?
XENA: Cualquier señor de la guerra sin escrúpulos.
JOXER: Más bien… señora de la guerra.
XENA: ¿Una mujer?
JOXER: La única amazona que logró escapar, que fue quien me pidió que fuera a buscaros, dice que el ejército que las capturó estaba liderado por una sanguinaria mujer.
XENA: ¿Dónde está esa amazona?
JOXER: Reponiéndose de sus heridas en un hospicio.
GABRIELLE: Es el mejor sitio donde puede encontrarse.
XENA: ¿Te dijo dónde se las habían llevado?
JOXER: No, pero no han salido de esta comarca. Un ejército tan grande no se puede esconder, y los lugareños, que les vieron llegar con las amazonas apresadas, no les han visto alejarse.
XENA: Hay una fortaleza abandonada al otro lado del río. Probablemente se estarán refugiando allí.
JOXER: ¡Excelente! ¿Partimos ahora mismo?
XENA: Sí, pero… Será mejor que nos separemos. La fortaleza está al este, Gabrielle y yo iremos hasta allí. Joxer, debes volver al pueblo, hacia el oeste. La posada no tenía muy buena pinta. Si no han abandonado esta zona, probablemente será porque habrán acordado con los vendedores de esclavos realizar el intercambio en la fortaleza. Sin duda, se alojarán en la posada, estoy segura de que el posadero está acostumbrado a tratar con maleantes… y a no hacerles preguntas, para que estén más a gusto. Si les ves, dale somníferos a sus caballos. Eso les retardará.
JOXER: De acuerdo, Xena. Tened cuidado.
Joxer se aleja rápidamente.
GABRIELLE: ¿Cómo has podido deshacerte de él de esa manera?
XENA: Si Joxer nos acompaña, la misión tendrá muchas más probabilidades de fracasar. Lo siento por el posadero, creo que Joxer va a estar molestando a todos sus huéspedes.
GABRIELLE: ¿Y si de verdad se topa con comerciantes de esclavos?
XENA: Nunca se alojan en posadas, montan campamentos… En una posada es difícil guardar una mercancía como toda una tribu de amazonas. Las posibilidades de que tengan un encuentro con criminales son mínimas.
GABRIELLE: Espero que tengas razón.

Xena, Gabrielle y Argo caminan por un bosque. De repente, Xena desenvaina su espada.
GABRIELLE: ¿Qué pasa?
XENA: Alguien nos está observando.
GABRIELLE: ¿Otra vez? ¿No será Joxer, que ha descubierto tu engaño?
XENA: No, puedo sentir el peligro.
GABRIELLE: Entonces, no es Joxer.
Entre los árboles comienza a vislumbrarse la figura de una persona. Las dos guerreras la miran con tensión.
XENA: ¿Quién eres?
Por fin la silueta sale de entre los árboles y se ve claramente a quién pertenece. ¡Es Callisto!
CALLISTO: Xena, ¿no me reconoces?
XENA: ¡Callisto!
CALLISTO: Veo que al menos recuerdas mi nombre. Gabrielle, espero que tú tampoco te hayas olvidado de mí… Yo me acuerdo mucho de ti… Me encanta tu mirada cuando sufres.
XENA: Es imposible… ¡Estás muerta!
GABRIELLE: No puede ser…
CALLISTO: He resucitado… Sí, otra vez. Me aburro mucho en el Tártaro. ¡Os echo de menos!
GABRIELLE: Y has regresado para vernos sufrir.
CALLISTO: Eres muy lista, pequeña.
GABRIELLE: ¿Tienes algo en contra de mi estatura?
Gabrielle levanta amenazadoramente su cayado y se lanza contra Callisto. Callisto lo coge y lo usa para empujarla. Gabrielle cae dolorida al suelo.
GABRIELLE: ¡Xena!
CALLISTO: Tienes que aprender a valorar la fuerza de tu enemigo antes de atacar.
Callisto se dirige hacia Gabrielle amenazándola con su espada.
XENA: ¡No!
Xena corre hacia Callisto, que se da la vuelta. Las dos comienzan a luchar con sus espadas. Callisto, viendo que Xena es superior, salta hacia las ramas de un árbol. Xena la sigue y prosigue la lucha, hasta que la princesa guerrera desarma a la rubia psicópata y le clava su espada. El cadáver de Callisto cae al suelo.
XENA: Lo siento, Callisto.
GABRIELLE: Bien hecho, Xena.
XENA: (Entristecida) Vámonos.
GABRIELLE: Xena, no te sientas culpable. Ella no es como tú. Desaprovechó su oportunidad para cambiar. Con Callisto en el Tártaro el mundo será un lugar mucho más seguro.

Xena, Gabrielle y Argo llegan al escenario más temido: un puente de madera sobre un desfiladero. Se encuentra a una gran altura, pero aún así puede oírse el rumor de las aguas del río que discurren más abajo. Gabrielle lo mira, intimidada.
GABRIELLE: Xena, no parece un lugar muy seguro.
XENA: No te preocupes, no se caerá. He pasado con ejércitos enteros por puentes de madera sobre desfiladeros a una gran altura muchas veces y casi siempre resisten.
GABRIELLE: Si has pasado tantas veces, estarán debilitados…
XENA: Es el camino más directo para llegar a la fortaleza abandonada. ¿Prefieres dar un rodeo?
GABRIELLE: Ahora mismo no sabría qué decir.
XENA: Ve tú primero.
Gabrielle se adelanta y se acerca lentamente. Argo también avanza con reticencias.
XENA: (Acariciando a Argo y hablando suavemente) Tranquila, no te pasará nada…
GABRIELLE: (Asustada) Xena…
XENA: Gabrielle, tengo que tranquilizar a Argo. (A Argo) No te preocupes, el puente resistirá. Confía en mí.
GABRIELLE: Xena, yo también necesito…
XENA: ¡Cállate y pasa de una vez!
Gabrielle, más asustada por Xena que por el puente, lo cruza a toda velocidad. Xena la sigue con Argo a un ritmo más lento. Sorprendentemente, el puente resiste.

Al otro lado del puente, Xena y Gabrielle se disponen a continuar su viaje. Sin embargo, Gabrielle se muestra indecisa.
XENA: Vamos, Gabrielle. Las amazonas han sido capturadas, ¿recuerdas?
GABRIELLE: No estoy tranquila… Esa manera de librarnos de Joxer…
XENA: Las amazonas están en peligro.
GABRIELLE: ¿Cómo va a ser un héroe si no confiamos en él?
XENA: Ya nos plantearemos eso cuando volvamos.
Xena comienza a caminar.
GABRIELLE: No puedo.
XENA: De acuerdo, ve con Joxer si es lo que quieres.
GABRIELLE: ¿En serio?
XENA: Sí. No sé qué ves en él.
GABRIELLE: De acuerdo. Nos encontraremos en la fortaleza abandonada.
XENA: Cuando lleguéis ya habré tenido que rescatar a las amazonas.
GABRIELLE: Entonces te ayudaremos a sacarlas del castillo y escoltarlas por estas peligrosas tierras, cuyo sombrío peligro recuerda sutilmente al encantamiento de las baqueidas en una solitaria noche junto a…
XENA: Vale, capto el mensaje. Os reuniréis conmigo en la fortaleza.
GABRIELLE: ¿Podrás hacerlo sola?
XENA: ¡Claro! ¿Qué clase de ex-señora de la guerra crees que soy?
GABRIELLE: Entonces, ¡hasta mañana!
Gabrielle da media vuelta y vuelve a caminar por el puente. Justo cuando está a punto de llegar al otro lado, el puente se desmorona y cae al vacío. Gabrielle se agarra a una raíz y queda colgando.
GABRIELLE: ¡Xena!
XENA: Gabrielle, deja de llamarme por vicio. Puedes trepar tú sola.
Gabrielle trepa agarrándose a los salientes de las rocas, hasta que llega arriba.
GABRIELLE: Vaya, era verdad, podía hacerlo sola.
XENA: Has mejorado bastante desde el año pasado.
GABRIELLE: Como siga así, un día de éstos voy a aprender a lanzar el chakram.
XENA: Gabrielle, no seas tan fantasiosa.
GABRIELLE: ¡Nos vemos!
Gabrielle se aleja cantando por el bosque. Xena y Argo se alejan cabalgando.

Gabrielle, corriendo, llega hasta un claro en el bosque desde el que sale el humo de una hoguera.
GABRIELLE: ¡Joxer, sorpresa!
Gabrielle se queda helada al ver que Callisto está apuntando con una daga a Joxer, que está sentado en un tronco, incapaz de disimular su miedo.
CALLISTO: Gabrielle, tú por aquí… Encontrarme aquí sola con un amigo vuestro completamente indefenso y muerto de miedo era fantástico, pero tu presencia aquí lo supera.
GABRIELLE: ¿Cómo es posible?
CALLISTO: Como ves, he resucitado… Sí, otra vez.
GABRIELLE: (Amenezándola con su cayado) No me quedaré impasible si puedo evitar que sigas haciendo daño.
CALLISTO: No lo evitarás.
Joxer aprovecha que Callisto está mirando hacia otro lado para golpear a Callisto con una piedra y salir corriendo. Callisto, desconcertada, le persigue, pero, mientras lo hace, el suelo se hunde bajo sus pies y cae, oyéndose un profundo grito de dolor. Joxer y Gabrielle se acercan a ver qué ha pasado: Callisto ha caído en una trampa para animales y ha sido atravesada por unas lanzas.
JOXER: ¡Gabby, he matado a Callisto!
GABRIELLE: No has sido tú, fueron los cazadores. Tenemos que ponernos en marcha y reunirnos con Xena.
Joxer y Gabrielle avanzan hacia la hoguera.
JOXER: Recogeré todo esto enseguida.
VOZ DE CALLISTO: No lo creo.
Mientras escuchan la maléfica voz de Callisto, Gabrielle y Joxer se giran y la ven de pie, completamente viva.
CALLISTO: No es tan difícil deshacerse de mí.
JOXER: ¡No puede ser! Estabas muerta.
CALLISTO: Lo estaba. Pero ya no. Y ahora os tengo acorralados.
GABRIELLE: No es posible regresar tan fácilmente del reino de Hades, Callisto.
CALLISTO: Cuento con ayuda.
Ares aparece junto a ella.
GABRIELLE: ¡Ares! ¿Están ayudando a Callisto?
ARES: Las amazonas nunca han reverenciado el verdadero poder de la guerra.
GABRIELLE: ¿Así que tú eres la mujer que ha secuestrado a las amazonas?
CALLISTO: Sí, ahora mismo mi ejército debe de estar acomodándolas en su nueva residencia… ¡Aunque no vivirán suficiente para disfrutarla!
JOXER: ¡Xena las rescatará! No tendrás tiempo para impedírselo.
ARES: Xena no cuenta con el poder de un dios.
CALLISTO: Seguro que os encantaría hacerle compañía a las amazonas…
GABRIELLE: ¡¡¡¡¡¡¡¡XENA!!!!!!!!

Xena, que se encuentra recorriendo el bosque junto a Argo, oye los ecos del poderoso grito de Gabrielle.
XENA: ¡Gabrielle! Habrá sido capturada… ¡Vamos, Argo!
Argo aumenta la velocidad a la que cabalgan.

CALLISTO: Ahora no vendrá tu amiguita para rescatarte.
GABRIELLE: (Desafiante) Lo hará.
CALLISTO: Ares, volvamos.
ARES: De acuerdo.
Ares utiliza sus poderes y los cuatro desaparecen del claro del bosque.

Xena continúa cabalgando a gran velocidad. Sin embargo, comienza a oír un gran estruendo. Indica a Argo que disminuya la velocidad. De repente, se topan con una bota gigante, que ven unos cuantos metros más adelante. Xena levanta la vista y contempla que es un gigante quien se interpone en su camino.
XENA: Me encantaría quedarme a conversar, pero tengo prisa.
GIGANTE: ¿Una insolente mujer se atreve a hablar de esa manera al gran gigante Alcióneo?
XENA: Así que tienes nombre… El mío es Xena, y espero que tus intenciones sean buenas.
ALCIÓNEO: Mis intenciones son rutinarias… Matar a unos cuantos hombres. Mi próximo objetivo es Hércules.
XENA: Tengo prisa, así que no puedo encargarme de ti. Hércules podrá hacerlo, he oído que está cerca de aquí. Pero él no se va a quedar con toda la diversión.
Xena da un pequeño golpe a Argo, que comienza a cabalgar. Cuando están aproximándose a Alcióneo, Xena salta. Mientras Argo pasa entre las piernas del gigante, Xena da espectaculares saltos, apoyándose en las ramas de distintos árboles, cada vez más alto, hasta que se sube a la cabeza de Alcióneo. Xena le golpea en la parte trasera de su cabeza con su espada, hasta que comienza a desplomarse. Mientras Alcióneo cae al suelo, Xena salta de nuevo y, dando un gran número de vueltas en el aire, cae justo sobre Argo, que no se ha parado.
XENA: Eso le detendrá. ¡Sigamos nuestro camino!

Callisto, Ares, Gabrielle y Joxer aparecen en un castillo oscuro. Unos guardias al servicio de Callisto caminan hacia ellos.
CALLISTO: Tenemos nuevos invitados. Llevadlos con las otras prisioneras.
GUARDIA #1: A tus órdenes.
Los guardias les quitan a Gabrielle y Joxer, respectivamente, su cayado y su espada, y les obligan a bajar por unas escaleras.
CALLISTO: El sufrimiento de Xena cuando vea a sus amigos convertidos en esclavos será enorme.
ARES: Pero, si los vendes a algún traficante de esclavos, Xena conseguirá liberarlos.
CALLISTO: Tienes razón. Bueno, matarlos también será divertido.

Xena llega al castillo. Desmonta y se acerca a la puerta, donde ataca y desarma fácilmente a unos pocos guardias. Xena entra en la fortaleza, y recorre rápidamente unos cuantos pasillos vacíos. Descubre que los hombres de Callisto, junto a su señora y el dios de la guerra, están celebrando una fiesta en una gran sala. Xena pasa de largo y continúa avanzando. Siguiendo a unos guardias, llega hasta las mazmorras. Joxer, Gabrielle y las amazonas la ven llegar, pero no dicen nada hasta que Xena se ha encargado de los guardias, que acaban tendidos en el suelo, inconscientes.
GABRIELLE: ¡Xena!
EPHINY: Al fin estás aquí.
XENA: Tengo que darme prisa. Callisto está recibiendo ayuda de Ares. Ésa es la manera que tiene de regresar a la vida.
Xena utiliza el chakram para romper el candado que sujeta la puerta de la jaula.
SOLARI: ¡Bien hecho!
Los prisioneros comienzan a salir.
JOXER: Xena, empezaba a pensar que acabaríamos degollados por esa psicópata de Callisto.
CALLISTO: Si es tu deseo…
Todos ven que Callisto, acompañada por Ares, está en la entrada de la sala.
CALLISTO: ¿Os vais tan pronto?
XENA: La fiesta es muy aburrida.
ARES: (A Callisto) ¡Tú puedes con ella!
Callisto se abalanza sobre Xena. Comienzan a luchar, cada una con su espada. Gabrielle y las amazonas se encargan de los hombres de Callisto, que son derribados con facilidad. Incluso Joxer se enfrenta a uno de ellos. Finalmente, Xena atraviesa a Callisto con su espada. Callisto muere, y los pocos de sus guerreros que quedan en pie huyen.
XENA: Se acabó Callisto.
Ares extiende su mano hacia Callisto, y una luz la ilumina.
EPHINY: ¡La está resucitando! Hizo eso cuando todas las amazonas la atravesamos en el poblado con nuestras armas.
GABRIELLE: ¡Ni se te ocurra!
Gabrielle avanza hacia Ares y le golpea con su cayado. Ares cae al suelo, y el cuerpo de Callisto vuelve a la normalidad. Ares se levanta.
XENA: Deja a Callisto.
ARES: Tal vez sea lo mejor… Nunca podrá compararse a ti.
Xena, Gabrielle, Joxer y las amazonas comienzan a abandonar la estancia. Xena se queda rezagada para hablar con Ares.
XENA: Y si vuelves a intentar resucitarla, le diré a Gabrielle que te ataque.

Xena, Gabrielle y Joxer están en el poblado de las amazonas, que bailan alrededor de la hoguera.
GABRIELLE: ¿Podéis creerlo? He vencido al dios de la guerra.
XENA: No ha estado mal.
JOXER: Pero Ares estaba en diferentes condiciones…
Gabrielle amenaza a Joxer con su cayado.
JOXER: Ha sido un buen combate.
XENA: Callisto no volverá a molestarnos durante mucho tiempo… Y tampoco Ares.
GABRIELLE: Ya es hora de disfrutar de la noche.
Gabrielle se une a las amazonas en el baile bajo la luz de la hoguera y la luna, que por supuesto, está llena.

 

TERCERA TEMPORADA
Xena y Gabrielle están comiendo en una taberna.
GABRIELLE: Tengo unas cuantas quejas sobre la comida en este sitio. Creo que el cocinero no se dedica enteramente a preparar estas raciones. Debería utilizar todos sus sentidos para regalarnos un manjar exquisito.
XENA: El pescado es mejorable.
GABRIELLE: Escribiré una guía de tabernas en mis pergaminos. Ésta va a enfrentarse a duras críticas.
XENA: Esperemos que el dueño no conozca a ningún señor de la guerra… Joxer está tardando mucho, ¿no?
GABRIELLE: Se habrá entretenido con cualquier tontería.
Joxer entra en la taberna, y busca entre las mesas a Xena y Gabrielle. Cuando las encuentra, se reúne con ellas.
JOXER: Hola, chicas.
GABRIELLE: Llevamos media hora esperándote.
XENA: (Sonriendo) ¿Te has cruzado con algún cíclope?
JOXER: ¿No os habéis enterado? Todo el mundo en este pueblo lo comenta.
XENA: (Seria) ¿Qué ha pasado?
JOXER: Las amazonas han sido secuestradas.
GABRIELLE: ¿Secuestradas? ¿Por quién?
JOXER: Callisto.
XENA: Tenía que ser ella.
JOXER: El rey Gregor las había contratado para una campaña de publicidad agresiva con la que promocionar su reino. Pero sin amazonas, no hay campaña… Ha ofrecido una estancia de lujo en su palacio al héroe que consiga liberarlas.
GABRIELLE: ¿En serio?
XENA: Gracias por la información, Joxer.
JOXER: ¿Vais a enfrentaros a Callisto?
XENA: Bueno, es una diosa…
GABRIELLE: Y no debemos subestimar a las amazonas. Seguro que Ephiny puede escapar del control de Callisto.
XENA: Sí.

Xena (montada en Argo) y Gabrielle se encuentran en una calle.
GABRIELLE: Es muy extraño que los centauros hayan solicitado tu ayuda.
XENA: Ya sabes lo que decía el mensaje: están a punto de ser atacados por un poderoso ejército.
GABRIELLE: Cuídate.
XENA: No te metas en líos.
Xena se aleja cabalgando en Argo. Gabrielle camina un poco y se reúne con Joxer, que está cotilleando con algunos aldeanos.
JOXER: Espero que Xena no tarde mucho en enfrentarse a ese señor de la guerra.
GABRIELLE: Xena es muy buena. No tendrá problemas… Por cierto, yo también tengo que irme.
JOXER: ¿Tú también?
GABRIELLE: ¿No recuerdas el mensaje?
JOXER: Xena no me lo ha enseñado en ningún momento.
GABRIELLE: Los centauros hablaban de un segundo guerrero, no tan peligroso, pero igualmente interesante, que atravesó sus territorios hace unos días y se dirigía hacia Delfos. Le detendré.
JOXER: ¿Quieres que vaya contigo?
GABRIELLE: Gracias, pero podré yo sola. Puedes quedarte en esta aldea, o seguir avanzando por el camino. Nos veremos dentro de unos días.
Gabrielle se aleja caminando.

Xena llega, montada en Argo, a un estrecho puente de madera que cruza un acantilado, al fondo del cual fluye un violento río.
XENA: (A Argo) No puedes cruzar el puente. Vuelve por donde hemos venido, coge el segundo desvío a la derecha, luego el tercero a la izquierda, y en la primera aldea que encuentres, busca la posada “El cíclope tuerto”. Tienen un establo muy lujoso. Dile al dueño que ya le pagaré cuando vaya a recogerte.
Argo relincha y se aleja por el camino. Xena se dispone a cruzar el puente, pero antes de llegar a él, aparece Callisto ante ella.
XENA: Callisto…
CALLISTO: ¡Xena, el destino vuelve a reunirnos!
XENA: No ha sido el destino, sino tu ansia de hacer el mal… Tú has secuestrado a las amazonas, y yo vengo a rescatarlas.
CALLISTO: Para eso, primero tienes que llegar viva hasta ellas… Y puede que para entonces ninguna de ellas siga respirando.
XENA: ¿Qué te han hecho las amazonas? Ellas viven su propia vida. ¿Qué interés puedes tener en destruirlas?
En ese momento, Gabrielle llega al lugar en el que se encuentran, por otro camino.
GABRIELLE: ¿Xena?
XENA: ¿Gabrielle?
CALLISTO: (Señalando a Gabrielle) Mi motivo es… ella.
GABRIELLE: ¿Callisto?
CALLISTO: Es lo que tiene ser una diosa. Odias a muerte a tus enemigos, y tienes todo el tiempo para pensar métodos para hacerles sufrir. La tortura adquiere dimensiones de arte en manos de un verdugo divino.
GABRIELLE: ¡No te permitiré que hagas daño a las amazonas!
CALLISTO: Será un placer acabar con vosotras.
Callisto ataca a Gabrielle, que se defiende como puede con su cayado. Xena acude en su ayuda, y comienza a golpear a Callisto. Las dos intercambian golpes. Xena va llevándola poco a poco al borde del acantilado. Gabrielle va sigilosamente hacia ellas, y llama la atención de Callisto. Callisto se distrae, y Xena aprovecha el momento para golpearla. Callisto cae por el acantilado y se sumerge en las rugientes aguas del río.
GABRIELLE: Espero que eso ayude a Callisto a recapacitar sobre todo el daño que hace.
XENA: El agua no la detendrá eternamente, pero sí lo suficiente para que pueda rescatar a las amazonas.
GABRIELLE: ¿Y qué me dices de los centauros?
XENA: Me sorprende que me hagas esa pregunta. ¿Tú qué haces aquí?
GABRIELLE: Dejémonos de formalidades.
Gabrielle comienza a correr hacia el puente. Xena la sigue, pero como estaba más lejos, llega después de Gabrielle. Xena alcanza a Gabrielle a mitad del puente, y la arrastra, cogiéndola del pelo, hacia atrás.
GABRIELLE: ¡Suéltame!
XENA: ¡No!
Gabrielle se da la vuelta y comienza a forcejear con Xena. Xena también lo hace. El movimiento provocado por esto hace que el puente se rompa. Xena y Gabrielle caen al agua.

Xena y Gabrielle consiguen nadar hasta un islote en medio del río, donde recuperan fuerzas.
XENA: No puedo creer que estemos aquí.
GABRIELLE: ¿Tienes derecho a quejarte?
XENA: ¿Tú sí?
GABRIELLE: Me mentiste.
XENA: Quedamos en que te quedarías en el pueblo.
GABRIELLE: El poblado de los centauros ha cambiado mucho…
XENA: ¿Siempre tienes que ser tan sarcástica?
GABRIELLE: Me habrá trastornado el tirón de pelo.
XENA: Te recuerdo que el puente se cayó debido al forcejeo.
GABRIELLE: ¡Tú forcejeabas con más fuerzo que yo!
XENA: Pero tú lo empezaste.
GABRIELLE: ¡Me estabas arrastrando!
XENA: Siempre defiendes el poder de la palabra. ¿Se te ha olvidado ponerte esta mañana esa faceta?
GABRIELLE: Si no puedes aceptar no ser la única guerrera que destaque… ¿Tanto dañaría tu reputación que yo me llevara el premio por rescatar a las amazonas?
XENA: Si sigues comportándote así, ni tú ni yo llegaremos al escondite de Callisto.
GABRIELLE: Parece que yo escogí mejor el camino que tú. Llegamos casi a la vez y yo iba andando.
XENA: Si no hubiera estado Callisto, habría cruzado el puente sin que lucháramos y nada de esto habría pasado.
GABRIELLE: Pero yo me adelanté.
XENA: De acuerdo, la maravillosa Gabrielle ha ganado por unos segundos una carrera injusta contra Xena.
GABRIELLE: Todo ha sido tu culpa.
XENA: Ha sido tu culpa.

En el pueblo, Joxer continúa cotilleando con los aldeanos. Uno de ellos llega corriendo hasta ellos.
ALDEANO: ¡El puente del desfiladero ha caído!
ANCIANA: Se veía venir. Lo raro es que haya aguantado tanto.
JOXER: ¿Alguien estaba cruzando el puente?
ALDEANO: Sí, dos mujeres. Una rubia con un cayado y una morena vestida de cuero.
JOXER: ¡Gabrielle y Xena!
ANCIANA: ¿Han muerto?
JOXER: Algo me dice que no. ¡Debo ir a rescatarlas!
Joxer abandona el pueblo.

En el pequeño islote del río, Xena y Gabrielle continúan discutiendo.
GABRIELLE: Si no hubieras elegido este pueblo para reunirnos con Joxer…
XENA: Si no hubieras decidido que nos reuniéramos con Joxer…
GABRIELLE: Si no hubieras tomado ese camino…
XENA: Si no te hubieras empeñado en tomar el camino que llevaba a ese cruce de caminos…
De repente, Xena y Gabrielle escuchan un grito. A continuación, se forma un remolino en el agua. Callisto sale de él y llega hasta el islote.
CALLISTO: ¡Callaos de una vez! ¡Dejad de discutir sobre esas estupideces!
XENA: Por una vez, tienes razón.
Xena y Gabrielle se abalanzan sobre Callisto, que se defiende de ella lanzándoles bolas de fuego, que las dos guerreras deben esquivar.
CALLISTO: Esta vez no fallaré.
Callisto continúan intentando chamuscar a Xena y Gabrielle. Xena aprovecha un momento en el que la diosa descansa para lanzar el chakram hacia lo alto del acantilado. El impacto provoca un desprendimiento de rocas, que caen sobre Callisto, sepultándola. Otras rocas caen sobre el río, formando un puente hasta la pared del acantilado.
GABRIELLE: ¿Tendremos que escalar?
XENA: Sí, pero al menos el camino es seguro. Nos hemos librado de Callisto.
GABRIELLE: Xena… Me alegro que hayamos dejado de discutir.
XENA: Las rencillas no volverán a derrotarnos.
Xena y Gabrielle comienzan a caminar sobre las rocas.

Xena y Gabrielle terminan de escalar el acantilado. Cuando llegan a la superficie se encuentran con… ¡Callisto!
GABRIELLE: ¿Cómo…?
CALLISTO: Soy una diosa. Esas rocas no fueron suficiente para contener mi ira.
XENA: Veremos si esto lo es.
Xena lanza de nuevo el chakram, que golpea diversas zonas elevadas que les rodean. Una enorme cantidad de rocas cae desde diversos puntos, sepultando a Callisto.
GABRIELLE: Eso sí la detendrá… ¿verdad?
XENA: Eso espero. O al menos, que nos dé tiempo a llegar hasta las amazonas. (Señalando) El rastro que dejaron continúa por esa dirección.

Xena y Gabrielle atraviesan unas praderas.
GABRIELLE: Cada paso que damos nos acerca más al peligro.
XENA: No temas a Callisto. Está atrapada.
GABRIELLE: Pero esta región es un santuario a Gea, la madre de los titanes, diosa de la Tierra. Se cuentan leyendas sobre extrañas criaturas que habitan en este lugar.
XENA: ¿Nos vamos a encontrar con alguna hidra?
GABRIELLE: No sé… Yo sólo he oído hablar de insectos carnívoros.
XENA: Confiemos en que Gea sea compasiva con nosotros.
GABRIELLE: ¿Una reina destronada? Puede que haya hecho un pacto con Callisto: Gea se encarga de nosotras… y Callisto la devuelve a la élite de los dioses.
XENA: (Sonriendo) Eres muy imaginativa.
De repente, la tierra comienza a temblar, y se abren grietas de las que sale vapor.
XENA: Tal vez no tanto. ¡Corre!
Xena y Gabrielle corren hacia un bosque, mientras aparecen grietas a su alrededor. Justo cuando están a punto de llegar, Gabrielle tropieza y cae al suelo. Xena le tiende la mano, pero Gabrielle ha visto que una hormiga se acerca peligrosamente a su pierna.
VOZ MISTERIOSA: Ésta es una de mis armas.
GABRIELLE: ¡Una hormiga asesina!
XENA: ¡Gabrielle, no es una hormiga carnívora! ¡Gea sólo quiere que te distraigas y caigas por una de las grietas!
Gabrielle no hace caso a Xena y pisa a la hormiga. Xena la coge del brazo y tira de ella.
GABRIELLE: Xena, la he matado…
Xena y Gabrielle entran en el bosque. Se sientan sobre unas rocas. El temblor de tierra se detiene poco después. Gabrielle ve una hilera de hormigas en el camino. Se sobresalta.
XENA: ¿Son como la que aplastaste?
GABRIELLE: Sí. ¡Ten cuidado!
XENA: Son hormigas corrientes.
GABRIELLE: ¿Qué?
XENA: La voz misteriosa te engañó.

Joxer llega, caminando, al lugar donde antes estaba el puente.
JOXER: Ahora, tengo que buscar una manera de cruzar.
En ese momento, Joxer ve un resplandor en el otro lado del acantilado, y diversas rocas salen volando en varias direcciones.

Xena y Gabrielle continúan con su camino.
GABRIELLE: No puedo creer lo que he hecho.
XENA: Gabrielle, sólo era una hormiga.
GABRIELLE: Xena, no todo el mundo puede mostrar tan poco respeto como tú por la vida.
XENA: Y tú no deberías exagerar tanto.
GABRIELLE: ¿Cómo voy a dormir tranquila a partir de ahora?
XENA: Fuiste engañada por Gea. No hay motivo para que te asalten los remordimientos. Si yo me sintiera así por cada hombre que he matado…
GABRIELLE: Ya estás acostumbrada… ¿Habrá algún templo de Mnemosine por aquí cerca?
XENA: Gabrielle, tienes dos opciones: gastarte un dineral en una terapia psicológica de esas sacerdotisas, o aceptar lo que has hecho como un nuevo paso en tu evolución.
GABRIELLE: ¿Cuántos dinares tienes?
XENA: Olvídalo. No nos llega.
GABRIELLE: Bueno, si estoy evolucionando como guerrera… Tal vez no sea tan malo lo que he hecho.
XENA: ¿Ahora vas a presumir de tu aprendizaje?
GABRIELLE: ¿Prefieres que vuelva a preocuparme por la hormiga?
XENA: De acuerdo.

Joxer se acerca al borde del acantilado, pero en su camino se ve interrumpido por Callisto, que aparece ante él.
JOXER: (Apenando a Callisto con su espada) ¡Callisto! ¡Prepárate a morir!
CALLISTO: ¿Me vas a matar? (Callisto se clava a sí misma la espada de Joxer, que no la daña) ¿Cómo?
Joxer mira a Callisto, asustado. Callisto sonríe, toca a Joxer y los dos desaparecen.

Xena y Gabrielle llegan andando hasta la entrada de una cueva.
XENA: El rastro de las amazonas acaba aquí.
GABRIELLE: ¿Callisto las ha encerrado en una cueva?
XENA: Vamos a averiguarlo.
Xena y Gabrielle se internan en la cueva, donde descubren que las amazonas han sido encadenadas.
EPHINY: ¡Habéis venido a rescatarnos!
GABRIELLE: Debéis de haberlo pasado muy mal, esperando a que viniéramos.
EPHINY: En realidad, no sois las primeras. La recompensa del rey Gregor tiene que ser muy buena. Antes que vosotras han llegado seis mercenarios para rescatarnos.
XENA: ¿Y por qué seguís atrapadas?
EPHINY: Callisto los chamuscó.
VOZ DE CALLISTO: ¿Alguien más quiere probarlo?
Xena y Gabrielle se dan la vuelta, y descubren que Callisto, que sujeta a Joxer, ha aparecido en la cueva.
JOXER: ¡Chicas, he venido a rescataros!
XENA: Ahora tendremos que rescarte a ti también.
Callisto suelta a Joxer y ataca a Xena, que se defiende de sus golpes. Gabrielle, esquivando el fuego que lanza Callisto, corre hacia las llaves, que cuelgan de una pared, y las coge. Gabrielle comienza a liberar a las amazonas, mientras Xena continúa golpeando a Callisto. Joxer corre hacia Callisto y la golpea por detrás. Xena también la golpea, y Callisto cae al suelo. Xena, Gabrielle, Joxer y las amazonas aprovechan el momento para huir. Callisto, enfurecida, lanza grandes llamas de fuego, que golpean las paredes de la cueva. El fuego provoca un desprendimiento de rocas, que caen sobre Callisto y bloquean la cueva.
GABRIELLE: Callisto está atrapada… Otra vez.
XENA: Esperemos que esta vez su prisión dure más tiempo.
EPHINY: ¡Amazonas, debemos cumplir nuestros compromisos laborales! Nos dirigiremos al palacio del rey Gregor. ¡Preparad vuestros mejores perfiles!
Las amazonas se muestran contentas y bailan.
EPHINY: ¿Quién nos acompañará?
GABRIELLE: Ah, la recompensa… Sólo hay una plaza…
XENA: Y las dos hemos llegado juntas.
GABRIELLE: Además, no vamos a interrumpir nuestros viajes.
XENA: ¿Estás pensando lo mismo que yo?
XENA Y GABRIELLE: ¡Joxer!
JOXER: ¿Sí?
GABRIELLE: Acabas de ganarte unas vacaciones.

 

CUARTA TEMPORADA
Xena se encuentra luchando en una batalla. Después de matar a un soldado, se da la vuelta y ve a Gabrielle en el suelo, ensangrentada. Por todas partes hay musgo.
Repentinamente, Xena se despierta.
GABRIELLE: ¿Otra vez esa visión?
XENA: Sí. Vuelve constantemente.
GABRIELLE: Puede que sea un simple sueño. Nada importante.
XENA: Es muy real. Estoy segura de que es una premonición.
GABRIELLE: Bueno, hablemos de algo más interesante. ¿Cómo podemos orientarnos en la lucha entre el bien y el mal? ¿Cómo sabemos qué es lo que debemos hacer en cada momento? ¿Qué camino debemos tomar?
XENA: Otra vez te has puesto filosófica…
GABRIELLE: Ésas son preguntas que todo el mundo debería hacerse.
XENA: Sí, pero no justo después de levantarse.

Xena y Gabrielle llegan andando a una aldea devastada.
GABRIELLE: ¿Quién habrá hecho esto?
XENA: Debemos averiguarlo, e impedir que vuelva a suceder.
Una mujer sale de entre las ruinas y se acerca a Xena y Gabrielle.
MUJER: ¡Fueron los escitas! Esos salvajes… ¡Acabaron con todo! Tuvimos que huir y dejar que saquearan a su gusto…
XENA: Los escitas… Su fiereza es legendaria.
MUJER: Y luego estaban esas chicas…
GABRIELLE: ¿Qué chicas?
MUJER: Unas esclavas. Las habían capturado hacía unos cuantos días. Parecían muy cansadas. No sé dónde las encontrarían, pero me imagino lo peor… Su estilo, su ropa… Era poco decente. Ya me entendéis…
XENA: ¿Las amazonas?
GABRIELLE: ¡Xena! Yo soy una amazona. Muestras poca sensibilidad. (A la mujer) Entonces, ¿llevaban poca ropa?
MUJER: Sí.
XENA: Tenían que ser las amazonas.
MUJER: ¡Sí! Ahora me parece recordarlo. Las llamaban amazonas.
GABRIELLE: Esa ropa es muy cómoda.
XENA: ¿Han sido hechas esclavas? ¿Sabes qué pretendían hacer con ellas?
MUJER: Venderlas a un hombre poderoso. Muy poderoso.
GABRIELLE: Las amazonas no tienen demasiados enemigos.
XENA: Pero una esclava amazona puede alcanzar mucho valor. Un perfecto objetivo para una persona cuyo corazón esté dominado por la codicia.
GABRIELLE: Tenemos que seguir el rastro de los escitas. Un ejército grande, con prisioneras, no puede avanzar tan rápido como nosotras. Les alcanzaremos.
XENA: Te advierto que los escitas son unos duros enemigos.
GABRIELLE: Ningún enemigo es lo suficientemente fuerte como para impedirnos que ayudemos a unas viejas amigas.
XENA: ¡Que empiecen a temblar!
Xena da un silbido. Al instante, aparece Argo.
GABRIELLE: ¿No habías dejado a Argo en…? Bueno, da igual.
Las dos montan en Argo.
XENA: ¡Escitas, vamos a vuestro encuentro!
Xena y Gabrielle comienzan a cabalgar.

Unos escitas vigilan un puente de madera, que está construido sobre un río..
ESCITA #1: Es difícil encontrar un lugar más aburrido para montar guardia.
ESCITA #2: Prefiero esto a aguantar a las amazonas. Están todo el día poniéndote nervioso. Por no hablar de sus numerosos intentos de fuga al día…
ESCITA #1: Tal vez tengas razón.
Los guardias escitas oyen un pequeño crujido.
ESCITA #1: ¿Qué ha sido eso?
De repente, aparecen Xena y Gabrielle, que atacan, respectivamente, a los Escitas #1 y #2. Xena tumba rápidamente a su rival, pero Gabrielle duda justo antes de golpearle.
XENA: ¿Qué haces?
GABRIELLE: He estado reflexionando sobre lo que te dije esta mañana. ¿Es la violencia el mejor método para resolver esta situación?
El Escita #2 las mira, confuso.
XENA: Gabrielle, ¿es una broma? Estás en una pelea.
GABRIELLE: Xena, no sé cómo explicarlo, pero… creo que el amor es el camino.
XENA: ¡No ahora!
El Escita #2 comienza huir, pero Xena lanza el chakram, que le golpea en un hombro. El impacto provoca que el Escita #2 tropiece y caiga al suelo.
XENA: (A Gabrielle) Ahora hablamos.

Xena termina de atar a los dos guardias escitas al tronco de un árbol. Gabrielle, mientras tanto, recoge flores.
GABRIELLE: ¿Ya has acabado?
XENA: Sí. Ahora explícame tus ideas sobre la violencia.
GABRIELLE: Creo que el empleo de la violencia es un retroceso en la evolución de la sociedad.
XENA: Hay situaciones en las que la violencia es el único recurso para seguir con vida.
GABRIELLE: Entonces, tenemos que cambiar el mundo para que esas situaciones no se produzcan.
Xena deja de hablar y mira el puente.
GABRIELLE: ¿En qué estás pensando?
XENA: Primero, que ya se te pasará. Segundo, este puente es peligroso. El paso de los hititas lo ha dejado en un estado ruinoso.
GABRIELLE: Pasaremos con cuidado. Tampoco pesamos tanto.
XENA: La transacción se realizará cerca de aquí. Si no, los escitas no habrían puesto guardias en el puente.
GABRIELLE: Entonces, démonos prisa.
Gabrielle comienza a recorrer el puente. Xena la sigue.
XENA: Hay muchos agujeros. Teniendo en cuenta tu facilidad para caer por ellos… te recomendaría que tuvieses cuidado.
GABRIELLE: Xena, no hace falta que me recuerdes las cosas más básicas. ¡Ah!
Gabrielle ha comenzado a caer por un agujero. Se agarra a la madera del suelo del puente.
GABRIELLE: ¡Xena!
Xena intenta subir a Gabrielle, pero el puente comienza a balancearse de un lado a otro.
XENA: ¡Va a caerse!
GABRIELLE: ¿Qué hacemos?
XENA: ¡Seguir la corriente!
Xena se tira al río a través de la agujero, arrastrando a Gabrielle con ella. Las dos caen al agua. La corriente del río las arrastra mínimamente.
XENA: Parece que hemos tenido suerte.
GABRIELLE: ¿Para qué construyen un puente sobre un río que casi se puede cruzar a pie?
XENA: A algunas personas no les gusta mojarse.
Xena y Gabrielle alcanzan la otra orilla del río. Salen, empapadas.
GABRIELLE: Comienzo a entender a los constructores del puente.
XENA: La mejor manera de secarse es una buena pelea.
Dos escitas salen a su encuentro.
ESCITA #3: Si insistes…
XENA: Parece que también había guardias a este lado…
ESCITA #4: Ya era hora de tener un poco de diversión.
XENA: Puede que os duela.
Xena ataca a los dos guardias escitas a la vez. Los contiene sin esfuerzo, pero ve con asombro que Gabrielle se une al combate con su cayado. Los dos guardias escitas quedan inconscientes en el suelo.
XENA: Qué poco te ha durado tu etapa pacifista.
GABRIELLE: ¡Me aburría mucho!
XENA: Habrá que atarlos.
GABRIELLE: ¡Lo haré yo! Menos mal que compré un poco de cuerda en el último pueblo no devastado por los escitas que atravesamos. Nos está siendo muy útil.
Gabrielle se agacha para atar a los guardias escitas. Xena mira distraídamente a su alrededor y da un silbido. Casi al instante, Argo aparece entre los árboles de ese lado del río.
GABRIELLE: ¿Cómo ha…? Bueno, déjalo.

Xena y Gabrielle, cabalgando sobre Argo, llegan a un cruce de caminos. Xena detiene a su yegua, inquieta.
GABRIELLE: ¿Por qué te detienes? Obviamente, debemos seguir el camino de la izquierda. Los escitas han dejado un buen rastro…
XENA: Iremos por la derecha.
GABRIELLE: ¿Qué?
XENA: Derecha.
GABRIELLE: Xena, no te entiendo.
XENA: No te preocupes. Los dos caminos llevan al norte. Llegaremos igual.
GABRIELLE: ¡Tardaremos mucho más tiempo! Tendremos que dar un rodeo en algún punto. ¡Y no podremos seguir su rastro!
XENA: Gabrielle…
Xena mira unas rocas del camino. Gabrielle ve que están cubiertas de musgo.
GABRIELLE: ¡Sólo es musgo!
XENA: En la visión aparecía musgo. No podemos correr riesgos.
GABRIELLE: No puedes dejar que un temor incierto ponga en peligro el rescate de las amazonas.
XENA: Liberaremos a las amazonas… Pero iremos por la derecha.

Xena y Gabrielle continúan su camino.
XENA: Parece que el camino de la derecha ha resultado ser bastante… poético. Hay muchas flores. Eso te gusta, ¿no?
GABRIELLE: Sigo sin entender tu fobia al musgo… Pero sí, me encanta. Estas flores invaden mi espíritu.
XENA: Disfruta antes de que toque luchar.
GABRIELLE: ¡Oh, no! Las flores me han ayudado a verlo todo claro. He decidido retomar una vida sin violencia.
XENA: ¿Otra vez?
GABRIELLE: Desde este momento, sigo el camino del amor.
Antes de que Xena pueda decir nada, Afrodita aparece frente a ellas.
AFRODITA: ¿He oído amor?
GABRIELLE: Eso he dicho.
AFRODITA: Sabía que algún día me daríais la razón. El amor prevalece sobre la guerra.
GABRIELLE: En realidad no me refería a lo mismo que tú…
AFRODITA: Ya veremos.
XENA: Afrodita, ¿qué estás haciendo aquí? No tenemos tiempo para entretenernos contigo.
AFRODITA: Uno de mis templos se encuentra cerca de aquí… Y tiene una acústica impresionante.
GABRIELLE: Entonces, ¿sabes que las amazonas han sido secuestradas por los escitas y van a ser vendidas como esclavas?
AFRODITA: (Sorprendida) ¿En serio? Yo venía por vuestra pequeña pelea sobre el camino. El día va a estar mucho más emocionante de lo que creía.
XENA: ¿Estás para ayudarnos o para entorpecernos?
AFRODITA: No estoy segura. De momento, dejadme que mire.

Xena, montada en Argo, y Gabrielle y Afrodita, andando, recorren el camino de la derecha. Xena no deja de mirar a ambos lados del camino.
GABRIELLE: ¿Qué, no hay musgo?
XENA: Aún no. Podemos seguir tranquilas.
AFRODITA: (A Gabrielle) ¿Le pasa algo raro?
GABRIELLE: (A Afrodita) Cuando la coge con estas cosas, puede estarse así toda una temporada.
AFRODITA: Me gusta la idea del amor gobernando el mundo.
XENA: Eso no hay quien se lo trague. Donde se ponga una espada…
GABRIELLE: ¿Hace falta que te repita mi teoría sobre la violencia como una forma de vida arcaica?
XENA: Te recuerdo que, tras pasar el río, tuviste un ataque compulsivo de uso de violencia.
GABRIELLE: Las recaídas son difíciles de vencer.
AFRODITA: ¿Son muy peligrosos los escitas?
XENA: En las filas de su ejército se encuentran algunos de los mejores luchadores del mundo… También se encuentran algunos de los hombres más crueles de los que he oído hablar. Defienden sus posesiones y sus tierras con una fiereza asombrosa, tan sólo comparable a su ansia de expandirse.
AFRODITA: ¡Qué hombres!
GABRIELLE: Creo que Xena ha exagerado un poco.
XENA: Yo esperaría cualquier cosa de los escitas.
AFRODITA: ¿Cualquier cosa? Qué bien suena eso…
GABRIELLE: Definitivamente, no hablábamos del mismo amor.

Las tres han acampado y han hecho una hoguera. Mientras Afrodita se muestra emocionada por montar un campamento, Xena atiende a Argo. Posteriormente, se coloca junto a Gabrielle, que realiza complicadas posturas de yoga.
XENA: Te vas a dislocar algo.
GABRIELLE: Me compensará, si consigo que hagan efecto los poderes de relajación del yoga.
XENA: ¿Necesitas relajarte?
GABRIELLE: Necesito aislarme de la presión que he estado recibiendo durante todo el día. Por una parte, tus mensajes que incitan a la violencia. Por otra, las reflexiones de Afrodita carentes de sentido trascendental.
Xena se aleja y se tumba en el suelo.

Amanece. Xena se levanta, y ve que Gabrielle se ha dormido practicando una postura de yoga. Afrodita continúa maravillada, y echa pequeñas ramitas a la hoguera.
XENA: (Gritando) ¡Buenos días!
Gabrielle se despierta, sobresaltada, y cae al suelo sin poder cambiar de postura.
GABRIELLE: Vaya una manera de empezar el día…
Mientras Gabrielle, con mucho esfuerzo, recupera una postura que la permita moverse, Xena apaga la hoguera.
GABRIELLE: Espero que hoy ya encontremos a las amazonas.
AFRODITA: ¿Tan pronto? Me lo estoy pasando muy bien con vosotras.
XENA: Puede que no tenga que ser tan pronto…
GABRIELLE: Xena, deja de obsesionarte por esa visión. ¿Esta noche has soñado con ella?
XENA: No estoy segura. Recuerdo haber soñado con musgo, pero creo que no había sangre.
GABRIELLE: ¿Ves? No tienes que temer nada.
Xena camina hacia Argo.
XENA: (A Argo) ¿Has dormido bien?
Argo relincha. Xena se sube en ella de un salto.
XENA: Salgamos. Comeremos algo por el camino.

Xena, Gabrielle y Afrodita siguen su camino, mirando hacia la izquierda del camino.
GABRIELLE: ¿Es que nunca va a aparecer ese desvío?
XENA: Tiene que estar por aquí…
GABRIELLE: Tuvimos que haber cogido el camino de la izquierda. Ahora no estaríamos perdidas.
XENA: Ya lo hemos hablado: ¡había musgo!
GABRIELLE: El musgo es muy común. Tarde o temprano aparecerá aquí también.
XENA: Además, ¿quién nos dice que este camino no lleva al lugar de intercambio? Todos los caminos suelen acabar en cruces.
AFRODITA: Xena, yo te entiendo. El musgo es poco estético. Prefiero estas flores.
XENA: Gabrielle, ¿sigues con lo de la vida sin violencia?
GABRIELLE: Sí, creo que sí… Al final decidí que era la opción que me dictaba mi corazón, ¿no?
XENA: Como cambias tanto de camino, tenía dudas sobre ello.
AFRODITA: Hablando de caminos, creo que ya es hora de hacer publicidad. ¿Habéis oído hablar del camino del hedonismo?
XENA: Afrodita, la vida no se reduce sólo a pasárselo bien.
AFRODITA: ¿Por qué no? Si os hacéis socias de mi club de adoradoras, os daré la tarjeta VIP, ¡con descuento en los mejores locales de toda Grecia!
GABRIELLE: ¿El camino del hedonismo exige el uso de la violencia?
AFRODITA: No siempre es necesario.
GABRIELLE: Aún así, tengo como prioridad conseguir que el mundo sea un lugar menos violento… Pero puedo reconsiderar la oferta en el futuro.
En ese momento, ven acercarse a un jinete.
XENA: No esperaba encontrarme con nadie en este camino. Parece poco transitado.
El jinete se detiene ante ellas, pero al frenar el caballo, cae al suelo. Entonces ven que es Joxer.
GABRIELLE: ¿Joxer? ¿Qué haces aquí?
JOXER: ¡Por fin os encuentro!
XENA: (Bajando de Argo) ¿Nos buscabas?
JOXER: Sí, mi instinto de guerrero me ayudó… Pensé que iríais por el camino de las flores, menos cómodo y directo que el del musgo, porque nadie esperaría que lo hicierais.
GABRIELLE: En efecto, nadie lo pensaría.
XENA: Joxer, ¿ese caballo es tuyo?
JOXER: ¡Lo he robado! Me jugué la vida para hacerlo. Los romanos…
XENA: ¿Se lo has robado a los romanos?
JOXER: Sí. Cuando los aldeanos me hablaron sobre César, sabía que no tramaba nada bueno, así que me infiltré en su campamento.
XENA: ¿César está aquí?
JOXER: Bueno, a unas cuantas horas de distancia. Viene dispuesto a recoger una mercancía que afianzará su poder en Roma sobre Pompeyo.
GABRIELLE: Esa mercancía son las amazonas.
XENA: Presentar a las legendarias amazonas como esclavas sería un enorme golpe de efecto. César pagará mucho dinero a quien pueda proporcionárselas… Los escitas van a hacer un gran negocio.
JOXER: El intercambio va a ser esta misma mañana.
GABRIELLE: ¡Tenemos que darnos prisa!
XENA: ¿Oíste dónde lo realizarían?
JOXER: En el cruce de caminos.
XENA: No tenemos tiempo que perder. Con dos caballos avanzaremos más.
AFRODITA: ¿Caballos? Yo os ofrezco un viaje instantáneo. ¡Y lo haré gratis!
XENA: ¿Harías eso?
AFRODITA: ¡Claro! Me encanta sentirme útil. ¡La vida de una aventurera es fantástica! Venid aquí.
Xena, Gabrielle y Joxer se colocan junto a Afrodita. Los cuatro desaparecen.

Xena, Gabrielle, Joxer y Afrodita aparecen en el cruce de caminos, que está lleno de musgo.
XENA: Musgo…
GABRIELLE: Deja de pensar en eso. Concentremos todos nuestros sentidos en salvar a las amazonas y darle una lección a los escitas y a los romanos.
XENA: ¿Concentremos? ¿Tú también?
GABRIELLE: Digamos que… la inminencia de la batalla ha hecho que recupere las ganas de luchar.
Los cuatro ven acercarse a los escitas, que llevan a las amazonas encadenadas. Entre ellas, destaca la reina Ephiny.
LÍDER ESCITA: Aquí os entregaremos a vuestro nuevo dueño.
XENA: Eso será si os lo permitimos.
Las amazonas se alegran al ver a Xena y Gabrielle, que miran a los escitas en actitud desafiante.
LÍDER ESCITA: ¿Quién eres?
XENA: Una princesa guerrera.
GABRIELLE: Y yo soy una reina amazona.
LÍDER ESCITA: César me pagará más si vosotras estáis incluidas en la oferta… Incluso tendré que venderos por separado.
XENA: Basta de palabras.
Xena, con su espada, y Gabrielle, con su cayado, se abalanzan sobre los escitas, con los que empiezan a luchar. Mientras ellas desarman y dejan fuera de combate a unos cuantos guerreros escitas, Afrodita lanza piedras desde lejos, golpeando en la cabeza a varios soldados. Joxer, atacando por sorpresa, tumba al escita que custodia las llaves de las cadenas que sujetan a las amazonas, y comienza a liberarlas. Cuando acaba, los escitas ya han sido derrotados.
LÍDER ESCITA: ¡Retirada!
Los escitas que pueden andar huyen.
EPHINY: Parece que nos hemos perdido la diversión.
XENA: (Dándose la vuelta) Tal vez no…
Los demás hacen lo mismo, y ven que César, acompañado de un gran número de soldados.
CÉSAR: Gracias, Xena. Ahora las esclavas nos saldrán gratis. Y tú serás una de ellas.
XENA: Ni lo sueñes.
CÉSAR: Os superamos en número.
Xena lanza el chakram, que golpea en la cabeza a varios soldados romanos, los cuales caen al suelo.
XENA: Ahora estamos igualados. Míralo por el lado bueno: ahora el combate está mucho más interesante.
CÉSAR: Sabía que podíamos llegar a entendernos.
Xena, Gabrielle y las amazonas corren al encuentro de los romanos. Joxer se encarga de cuidar a las amazonas que están más débiles o que son heridas, mientras Afrodita sigue divirtiéndose lanzando todo lo que encuentra por el suelo a los romanos. En poco tiempo, los romanos comienzan a ser dominados. Xena comienza a luchar contra César, al que logra desarmar. Sin embargo, le distrae ver que un romano golpea a Gabrielle, que cae al suelo, entre el musgo, desconcertada. El guerrero intenta matar a Gabrielle, pero Ephiny es más rápida y clava su espada. Ephiny le provoca una grave herida, de la que brota abundante sangre. La sangre cae sobre Gabrielle. Xena descubre que ésa era la visión del musgo. Aliviada al ver que Ephiny se hace cargo de Gabrielle, que está consciente, ve que César ha aprovechado su distracción para huir y montar en un caballo.
CÉSAR: (A sus hombres) ¡Retirada!
XENA: ¡No huyas!
CÉSAR: No te preocupes, Xena. Ésta no será la última batalla. Volveremos a vernos.
César, seguido por varios romanos, se aleja. Xena les ve alejarse, y después se reúne con las amazonas. Gabrielle ya está caminando.
GABRIELLE: Gracias, Ephiny.
EPHINY: Sólo he hecho por ti lo que Xena y tú habéis hecho por todas nosotras.
CHILAPA: Siempre seréis recibidas como hermanas en nuestro pueblo.
XENA: Espero que los escitas y los romanos no sigan pensando en las amazonas como una mercancía fácil de tratar.
EPHINY: Ahora es el momento de volver.
Las amazonas se despiden de Xena, Gabrielle, Joxer y Afrodita, y se alejan rápidamente.
JOXER: ¡Menuda batalla!
AFRODITA: Esto ha sido muy divertido. ¡Y me puede proporcionar una enorme popularidad!
GABRIELLE: ¿Vas a explotar la historia del rescate en tu propio beneficio?
AFRODITA: No pedí nada a cambio de acompañaros y ayudar a las amazonas. ¡Ya he hecho bastantes cosas desinteresadas!
XENA: De acuerdo, pero déjanos bien en el relato.
AFRODITA: Joxer, ¿te gustaría acompañarme? Necesito a otro protagonista de la acción. ¡Así podremos escenificar algunos hechos! Y pago muy bien a mis empleados…
JOXER: Será un placer.
Afrodita y Joxer desaparecen. Xena y Gabrielle se quedan solas.
XENA: (Mirando al musgo) El musgo tiene su gracia… Después de todo.
GABRIELLE: Deberíamos tomar el camino del musgo esta vez. Es mucho más rápido.
XENA: Sí, ya es hora de emprender de nuevo el camino.
Xena da un silbido. Argo aparece al instante. Xena sube en ella y extiende su mano a Gabrielle.
GABRIELLE: ¿Cómo ha…?
Gabrielle, sorprendida, se agarra al brazo de Xena, que la ayuda a subir. Xena, Gabrielle y Argo retoman sus viajes.

 

QUINTA TEMPORADA
Xena (embarazadísima), Gabrielle y Joxer avanzan por un espeso bosque.
GABRIELLE: Xena, menos mal que cuentas con nosotros.
XENA: Gabrielle, aunque esté embarazada, puedo seguir con mi vida normal.
GABRIELLE: Se me hace extraño que califiques tu vida como normal.
JOXER: Hacer del mundo un lugar más seguro no es una tarea fácil para una mujer embarazada.
Ante ellos se presenta una mujer vestida con ropas de amazona del norte.
XENA: ¿Quién eres?
GABRIELLE: Obviamente, es una amazona del norte.
AMAZONA DEL NORTE: Mi nombre es Cyane.
XENA: Como todas.
CYANE #1: Las amazonas del norte nos encontrábamos en Grecia…
JOXER: Un momento. ¿Qué hacíais las amazonas del norte en Grecia?
CYANE #1: A mí no me preguntes. No salen amazonas griegas en la quinta temporada.
En ese momento aparecen Amoria y su trouppe de amazonas, bailando una especia de conga.
AMORIA: ¡Eso no es cierto! ¡Salimos nosotras! ¡Vamos, chicas! Pierna derecha, vuelta, pierna izquierda.
Las amazonas tienen una seria dificultad para realizar la coreografía.
AMORIA: ¡No! ¿Cuántas veces tendremos que practicarlo?
Las amazonas se muestran despreocupadas.
AMORIA: Hemos venido a hacer justicia. ¿Por qué se nos niega nuestro puesto como amazonas representativas de Grecia?
GABRIELLE: Déjame adivinar… ¿Por qué no habíais aparecido antes?
AMORIA: Bueno, nosotras…
GABRIELLE: ¿No es sospechoso que os fuerais tan rápido como vinisteis?
AMORIA: En realidad…
GABRIELLE: Diría que no te llevabas muy bien con el resto de amazonas griegas. ¿Irte con el primer hombre de uniforme que ves? ¿Dónde se ha visto eso?
AMORIA: Las otras eran unas aburridas.
Amoria se va, bailando. Las otras amazonas bailarinas tratan de seguir la coreografía, pero cada una hace un paso distinto.
GABRIELLE: (Viéndolas alejarse) Ni siquiera son capaces de hacer un baile coordinado.
XENA: (A Cyane #1) Cuéntanos qué haces aquí.
CYANE #1: Las amazonas han sido secuestradas. Yo estaba explorando, y cuando volví, vi cómo eran raptadas.
XENA: ¿Por qué no te enfrentaste a los secuestradores?
CYANE #1: La secuestradora. Y… pensé que sería mejor que alguien fuera a buscar ayuda.
GABRIELLE: ¿La secuestradora?
CYANE #1: Fue el espíritu de Alti.
XENA: ¿Alti?
CYANE #1: Quiere sacrificar a las amazonas… Decía que la ayudarían a volver a la vida.
GABRIELLE: ¿Tanto poder tiene un espíritu?
CYANE #1: Normalmente no sería capaz de interferir tanto en el mundo de los vivos… Pero hicimos un conjuro para aprovechar el poder de nuestros enemigos. Al parecer, algo salió mal, y devolvimos a Alti a la vida.
XENA: ¿Cómo se os ocurrió hacer algo tan arriesgado?
CYANE #1: Fue idea de Yakut.
GABRIELLE: Eso ahora no importa. Tenemos que detener a Alti.
XENA: ¿Tienes alguna idea de dónde las ha llevado?
CYANE #1: Conocía un lugar oculto… Creo que lo llamó la caverna de Hiperión.
GABRIELLE: ¿Por qué habrá llevado a ese lugar a las amazonas?
XENA: El emplazamiento de la caverna de Hiperión se perdió hace mucho tiempo. Alti se siente segura allí. Cree que no la podemos encontrar.
CYANE #1: Hay algo más. Alti habló de un fuego que la protegería.
XENA: ¿El fuego de Hiperión?
GABRIELLE: Pensaba que era una leyenda. El fuego de Hiperión es lo único que puede matar a un dios.
JOXER: Los huesos de las dríadas podían matar a Baco.
GABRIELLE: Bueno… El fuego de Hiperión es una de las dos cosas en la faz de la Tierra capaces de matar a un dios.
JOXER: ¿Y la sangre de la cierva dorada?
GABRIELLE: Sí… Tal vez el fuego de Hiperión sea una de las pocas armas que pueden matar a un dios.
JOXER: ¿Y el chakram de la luz?
GABRIELLE: En realidad… Puede que, aparte del fuego de Hiperión, haya varios objetos capaces de matar a un dios.
JOXER: ¿Qué me dices de la daga de Helios?
GABRIELLE: Eh… Podría decirse que el fuego de Hiperión pertenece a un grupo relativamente amplio de métodos para matar a un dios.
JOXER: ¿Y las costillas de Cronos?
GABRIELLE. ¡De acuerdo! ¡El fuego de Hiperión es una más de las muchas cosas que pueden matar a un dios!
XENA: Con esto, Alti se asegura de que Artemisa, la diosa protectora de las amazonas, no acuda a rescatarlas. Los dioses llevan fatal la posibilidad de morir.
En ese momento, aparece Ares.
ARES: Tienes razón. La inmortalidad es tan apetecible…
 XENA: ¡Ares! ¿Qué sabes del secuestro de las amazonas? ¿Estás ayudando a Alti?
ARES: Ella no lo necesita. Es lo suficientemente… salvaje… para llevar a cabo esto sola.
XENA: Entonces, ¿por qué estás aquí?
ARES: No te preocupes, Xena. Tú sigues ocupando un lugar especial en mi corazón.
XENA: ¿Sabes dónde están las amazonas?
ARES: En la caverna de Hiperión, ¿no?
XENA: Y la caverna de Hiperión está en…
ARES: Todo tiene su precio.
XENA: ¿Qué quieres que haga?
ARES: Dame un hijo.
XENA: (Señalando su abultado vientre) ¿No te parece que ya tengo bastante con esto?
ARES: Podemos esperar.
GABRIELLE: Tus anhelos paternales son bastante sospechosos. Está claro que tu intención es pasar un buen rato con Xena.
ARES: ¿Has dicho “buen rato”? Sí, lo sería. (A Xena) ¿Tú crees que lo sería?
Xena besa a Ares.
XENA: Tal vez, pero te vas a quedar con las ganas de averiguarlo.
ARES: No encontrarás a las amazonas sin mí. Soy uno de los pocos dioses que conocen el emplazamiento de la caverna de Hiperión.
GABRIELLE: Podemos encontrarla nosotros solos. O, si queremos hacerlo fácil, podemos pedir ayuda a algún dios más amistoso.
ARES: Dudo que lo encontréis. Un oráculo ha profetizado que las amazonas que están recluidas en la caverna provocarán el ocaso de los dioses. A la mayoría de los dioses del Olimpo no les hará gracia que intentéis rescatarlas.
Ares desaparece.
XENA: El día se está poniendo interesante.
GABRIELLE: Creo que Ares estaba exagerando. ¿Realmente se van a molestar los dioses en impedirnos que rescatemos a unas viejas amigas de las garras de una malvada chamán, creyendo las poco veraces profecías de un oráculo?
En ese momento, entre las ramas de los árboles se filtran unos rayos solares. Al llegar al suelo, comienza a producirse humo. Cuando éste se disipa, aparecen cinco arqueros armados con flechas muy ornamentadas.
XENA: Parece que Apolo sí va a molestarse.
GUERRERO DE APOLO #1: ¡En nombre de Apolo!
Los arqueros disparan flechas con sus arcos, pero Xena lanza el chakram y éste las corta en el aire. Xena recoge el chakram y se abalanza sobre los guerreros de Apolo, que desenvainan unas pequeñas dagas. Xena se enfrenta a dos de ellos. Gabrielle, con sus sais, también se enfrenta a dos, a los que desarma sin dificultad. Cyane #1 ataca a otro guerrero, con la ayuda de Joxer, que da pequeños golpes. Xena tumba a uno. El otro intenta distanciarse para poder disparar. Mientras tensa el arco, Xena corre, salta y cae sobre él. Cuando los cinco están el suelo, los rayos de sol vuelven a aparecer en el bosque, sobre los cuerpos de los guerreros de Apolo. Poco después, se desvanecen.
XENA: Primer obstáculo superado.
GABRIELLE: Xena, ¡te recuerdo que estás embarazada! No puedes seguir dando esos saltos.
XENA: ¿Por qué no? Yo me encuentro estupendamente.
GABRIELLE: Si luego te sale una desequilibrada que combina accesos de violencia psicótica desenfrenada con periodos de pacifismo hippie, no digas que no te lo advertí.

Xena, Gabrielle, Joxer y Cyane #1 recorren un camino.
CYANE #1: ¿Adónde nos dirigimos ahora?
XENA: Buscamos un lugar donde nos puedan ayudar en nuestra búsqueda.
Joxer se acerca a Gabrielle. Los dos están ligeramente apartados de Xena y Cyane #1.
JOXER: Gabrielle, hoy estás muy sexy.
GABRIELLE: Búscate a otra.
Joxer va junto a Cyane #1.
JOXER: ¿Desde cuándo eres una amazona?
CYANE #1: Desde que mi pueblo fue destruido por culpa de Alti. Las amazonas me acogieron en su tribu.
JOXER: ¿Alti atacó tu aldea?
CYANE #1: Unos hombres a su cargo. Actos como ése son típicos de Alti. Les engaña para que cometan todo tipo de atrocidades… Aunque, cuando comienza a hablar sobre el poder y la venganza, creo que le hacen caso sólo para que se calle.
JOXER: ¿Y cómo lleváis las amazonas eso de conocer hombres?
Antes de que Cyane #1 pueda contestar, Gabrielle se aproxima hasta ellos y coge del brazo a Joxer, llevándoselo con ella.
GABRIELLE: Entonces… ¿te gusta la ropa que me he puesto hoy?

La expedición llega a un enorme edificio situado en las afueras de una ciudad.
XENA: Parece que hemos llegado.
JOXER: ¿Seguro que esto es un templo? Seguro que podría compararse en tamaño con el monte Olimpo.
XENA: (Señalando un cartel) Ese letrero lo deja bien claro: es el templo de Afrodita.
GABRIELLE: En concreto, dice que es el templo-balneario de Afrodita.
CYANE #1: ¡No sabía que Afrodita fuera tan atenta con sus seguidores!
XENA: Tal vez sólo sea una manera de ampliar el negocio.

Xena, Gabrielle, Cyane #1 y Joxer entran en el templo-balneario. Afrodita está en la entrada, supervisando el trabajo de sus sirvientes, que guían a los numerosos visitantes.
AFRODITA: ¡Hola!
XENA: Afrodita, ¿qué es esto?
AFRODITA: Una manera fabulosa de aumentar los ingresos. ¡He comenzado una carrera en el sector de los balnearios! Cuando descubrí que me habían construido un templo sobre unas aguas termales, decidí aprovecharlo. Unas cuantas reformas… ¡Y aquí está!
CYANE #1: Eres una diosa. ¿No vas a intentar matarnos?
AFRODITA: ¿Por qué?
GABRIELLE: La profecía. Vamos a rescatar a las amazonas. El ocaso de los dioses.
AFRODITA: Eso es una tontería. El oráculo que anunció la profecía está al servicio de Hera. No le perdonará a las amazonas que no reverencien su poder… Hera se aburre mucho en el Olimpo, y se distrae inventándose estas cosas. Hace tres meses le contó a todo el mundo que estaba teniendo una aventura con un príncipe mortal, Damocles de Eretria.
JOXER: A mí también me llegó ese rumor.
XENA: Bueno, conociendo a Hera, fue bastante blanda contigo.
GABRIELLE: ¡Podía haberte causado problemas en tu matrimonio! ¿Por qué haría eso?
AFRODITA: Es una amargada. ¡Lo había dejado con Damocles cuatro meses antes!
Todos la miran algo sorprendidos.
AFRODITA: ¿Os gusta el balneario?
GABRIELLE: Afrodita, no podemos quedarnos. Tenemos que encontrar la caverna de Hiperión para rescatar a las amazonas.
XENA: Tal vez podrías ayudarnos a llegar hasta ella…
AFRODITA: No sé dónde está. Pero… sé quién tiene un mapa.
GABRIELLE: ¿Quién?
AFRODITA: Discordia. Se pasa el día presumiendo de ello.
GABRIELLE: Discordia no nos ayudará…
AFRODITA: ¡Pero podéis quitárselo! No os será difícil encontrarla: si os dirigís hacia el este, encontraréis uno de sus pocos templos.
GABRIELLE: ¿El mapa estará allí?
AFRODITA: Discordia no se separa de él nunca… Al menos desde que las amazonas fueron secuestradas.
GABRIELLE: ¡Bien! ¿Cuándo partimos?
AFRODITA: ¿En serio no os vais a quedar? Vais a perderos uno de los mayores placeres de esta zona de Grecia. ¡Y no os cobraría por la estancia!
XENA: ¿Sabes? Estoy pensando en quedarme…
GABRIELLE: ¿Qué?
AFRODITA: ¡Fantástico! Tenemos un programa especial para mujeres embarazadas.
CYANE #1: No me vendría mal un poco de relax.
GABRIELLE: Pero…
AFRODITA: ¡Bien! Me vendrá bien ampliar mi clientela con una amazona del norte.
JOXER: Yo también…
GABRIELLE: Ni hablar. Partiremos ahora mismo. Tú y yo solos.
JOXER: (Ilusionado) ¿Solos?
GABRIELLE: Sí. Al parecer somos los únicos que nos tomamos en serio esta misión.
Mientras Afrodita enseña a Xena y Cyane #1 las instalaciones, Joxer y Gabrielle salen del balneario.

Gabrielle y Joxer están atravesando un puente colgante de madera, que permite pasar sobre un río. Se balancea mucho a su paso, y no parece seguro.
JOXER: ¿Qué haremos si el puente no resiste?
GABRIELLE: Por supuesto que resistirá. Ya he visto cómo se caían muchos. No es posible tener tanta mala suerte.
JOXER: Estamos justo en la mitad. Si hubiera un desafortunado accidente en alguno de los extremos del puente, no tendríamos tiempo para ponernos a salvo.
GABRIELLE: No seas agorero. Eso no va a pasar.
En ese momento, aparecen en el extremo final del puente un jinete, una arquera y un espadachín.
JOXER: Parece que sí va a pasar.
JINETE: ¡Por Poseidón!
ARQUERA: ¡Por Athena!
GABRIELLE: ¡No! Las amazonas no van a causar la destrucción de vuestros dioses. Han sido engañados por Hera.
ESPADACHÍN: ¡Por Hera!
El espadachín de Hera corta con su espada las cuerdas del puente, que se desmorona. Gabrielle y Joxer caen al río de forma violenta.

Gabrielle despierta en un lugar iluminado con luces de diversos colores. A su lado se encuentran Afrodita y Discordia con pelucas de vivos colores.
GABRIELLE: ¿Dónde estoy?
AFRODITA CON PELUCA: ¡Se ha despertado!
GABRIELLE: ¿Dónde estoy?
DISCORDIA CON PELUCA: Te hemos sacado de la piscina.
GABRIELLE: (Gritando) ¿Dónde estoy?
AFRODITA CON PELUCA: Estás en el Pub.
GABRIELLE: ¿El Pub?
DISCORDIA CON PELUCA: ¡El lugar más exclusivo de la zona! Incluso contamos con piscina climatizada.
GABRIELLE: ¿Os pasa algo?
AFRODITA CON PELUCA: Xardina, ¿no tienes ganas de pasártelo bien?
GABRIELLE: ¿Xardina? No, mi nombre es…
DISCORDIA CON PELUCA: Te pega más Xardina. Seguro.
GABRIELLE: Afrodita, ¿esto es una broma?
AFRODITA CON PELUCA: ¿Afrodita? No conozco a nadie que se llame así. Mi nombre es Salmonetta.
DISCORDIA CON PELUCA: Yo soy Merluzza.
GABRIELLE: Esto es una pesadilla.
SALMONETTA: ¡Disfruta de la fiesta!
GABRIELLE: ¿Por qué no os quitáis la peluca?
MERLUZZA: Aquí casi todo el mundo la lleva.
Comienza sonar música, y el Pub se inunda de gente que estaba nadando en la piscina.
SALMONETTA: Ser una sirena es tan estresante…
GABRIELLE: No sois sirenas. No tenéis cola.
MERLUZZA: Pero dentro del agua…
En ese momento, Gabrielle ve a una clienta del Pub quitándose una funda en forma de cola de sirena de las piernas.
GABRIELLE: Ya he visto todo lo que tenía que ver.
Gabrielle se levanta, pero en el camino se choca con Joxer vestido con ropa de fiesta y con un cambio de pelo.
JOXER CON CAMBIO DE LOOK: ¿Eres nueva?
GABRIELLE: Eh… Sí… Mi nombre es… Xardina.
JOXER CON CAMBIO DE LOOK: (Bésandole la mano a Gabrielle) Soy… Langostinus. ¿Bailas?
GABRIELLE: Por supuesto.
Mientras Gabrielle y Langostinus bailan, Salmonetta y Merluzza se pelean para ligar con unos hombres-pescado del Pub.
GABRIELLE: Langostinus, no sé cómo he llegado hasta el Pub, pero… creo que ha sido lo mejor que podía pasarme.
LANGOSTINUS: Tú destacas entre todas las sirenas.
GABRIELLE: Siento que el tiempo se congela…
Gabrielle besa a Langostinus.
LANGOSTINUS: Gabrielle…
GABRIELLE: ¿Gabrielle? ¡Soy Xardina! Quiero decir… ¡deberías haberme llamado Xardina! Sólo hay una manera de que conozcas mi nombre verdadero. ¡Eres Joxer!
JOXER: Gabrielle…
GABRIELLE: ¿Cómo has llegado hasta aquí?
JOXER: El río nos arrastró hasta la piscina.
GABRIELLE: Entonces… ¿esto no es un mundo acuático alternativo?
JOXER: El truco de las colas lo dice todo.
GABRIELLE: (Señalando a Salmonetta y Merluzza) ¡Sois las auténticas Afrodita y Discordia! ¿Por qué me mentisteis?
DISCORDIA: En el Pub todo el mundo lo hace.
AFRODITA: Incluso te ayudamos a hacerlo. Cambiarse el nombre por uno acuático es un requisito para entrar. ¡Este lugar es fantástico!
Gabrielle camina hasta Discordia y le arranca la peluca.
DISCORDIA: ¡Respeta mi disfraz!
Debajo de la peluca, hay un pequeño pergamino. Gabrielle lo examina.
GABRIELLE: Esto es lo que buscábamos. ¡El mapa hasta la caverna de Hiperión!
DISCORDIA: ¡Dame eso!
Discordia intenta detener a Gabrielle, pero Afrodita la empuja a la piscina.
DISCORDIA: ¡Al menos dadme mi cola falsa!
Mientras los otros clientes del Pub asisten a Discordia, Afrodita se reúne con Joxer y Gabrielle. Los tres desaparecen.

Afrodita, Gabrielle y Joxer aparecen en el templo-balneario, donde Cyane #1 y Xena están tumbadas sobre unas hamacas.
GABRIELLE: ¡Ya hemos vuelto!
En ese momento, Ares, al que antes no había visto, besa a Xena.
ARES: ¿No sientes nada?
Xena besa apasionadamente a Ares.
XENA: Creo que no.
ARES: No puedes negar eternamente tus sentimientos.
Ares desaparece.
GABRIELLE: Decía que ya hemos vuelto.
XENA: ¿Tan pronto? ¡Nos vamos a perder la sesión intensiva de jacuzzi!
CYANE #1: Podíais haberos detenido un poco más en el lugar donde estuvieseis.
GABRIELLE: Xena, no tienes derecho a quejarte. ¡Me has dejado abandonada en uno de los momentos más peligrosos de la misión!
XENA: Vamos, seguro que no ha sido para tanto. Además, estoy embarazada. No me viene mal tomarme de vez en cuando unas vacaciones.
GABRIELLE: El problema es que los guionistas también se fueron de vacaciones. Joxer y yo aparecimos en un mundo… absurdo. En realidad, no era un mundo distinto, sino un fraude. Ha sido traumático.
XENA: ¿Habéis encontrado el mapa?
GABRIELLE: Sí, estaba debajo de la peluca de Discordia.
Xena la mira, desconcertada.
GABRIELLE: Ya te he dicho que ha sido una experiencia traumática.
Gabrielle extiende el mapa y se lo enseña a todos.
GABRIELLE: El mapa no tiene nombres, pero tal vez podamos deducir qué zona muestra debido a sus características físicas…
XENA: Ríos, montes… Es muy común.
AFRODITA: ¡Esta es la zona de Yolco!
GABRIELLE: ¿Estás segura?
AFRODITA: ¡He estado muchísimas veces allí! ¡Tienen unas tiendas muy exclusivas con la última moda!
XENA: Hagamos caso a la experta.
CYANE #1: Llévanos hasta ahí y démosle una lección a esa bruja de Alti.
AFRODITA: Eso está hecho.
Afrodita hace desaparecer al grupo. El templo-balneario continúa con sus actividades.

Afrodita, Xena, Gabrielle, Joxer y Cyane #1 aparecen en unas colinas.
AFRODITA: A juzgar por el mapa, la caverna tiene que estar por aquí.
XENA: Espero que no nos cueste mucho encontrar a las amazonas.
GABRIELLE: (Señalando a una persona que baja por la ladera) ¿Quién es?
Los demás la miran. Va vestida como una amazona del norte.
CYANE #1: ¡Cyane!
JOXER: ¿También se llama Cyane?
CYANE #1: Es un nombre legendario.
Cyane #2 avanza lentamente hasta ellos.
CYANE #1: Me alegro de verte. ¿Las demás están bien?
CYANE #2: Sí… Pero Alti sabe que estáis aquí. ¡Planea hacerse muy poderosa!
XENA: ¿Cómo has logrado escapar?
CYANE #2: Alti sabe que estáis aquí. Me envió para deciros que os está esperando para incluiros en su sacrificio.
GABRIELLE: Guíanos hasta la caverna.

Alti se encuentra en la caverna de Hiperión. En el suelo hay grietas, a través de las cuales suben llamas de fuego de diverso tamaño: el fuego de Hiperión. Las amazonas, entre las que se encuentran Yakut y Amarice, están aprisionadas con cadenas. Alti realiza un baile ritual.
ALTI: Están viniendo… Os queda poco tiempo.
Las amazonas intentan quitarse las cadenas.
ALTI: No lo intentéis. Están sujetas a mi voluntad.
YAKUT: Alti, conseguiremos que el poder de las amazonas triunfe sobre tus ansias de dominarnos.
ALTI: Los dioses no se atreverán a luchar contra mí en este lugar… Y ellos son los únicos que podrían rivalizar conmigo… Al menos hasta hoy. Mi poder aumentará, y una vez que vea cumplida mi venganza, no habrá nada que pueda detenerme.
AMARICE: Nunca lograrás acabar con Xena y Gabrielle.
ALTI: Rectificarás antes de que se ponga el sol.
XENA: ¿Qué quieres que rectifique?
Las amazonas y Alti miran la entrada de la cueva, donde se encuentran Xena, Gabrielle, Joxer, Afrodita, Cyane #1 y Cyane #2.
AMARICE: ¡Por fin habéis llegado!
GABRIELLE: Esperad un poco más. Vuestro secuestro está a punto de terminar.
ALTI: Xena, tenía ganas de volver a verte. Esta vez no serás capaz de vencerme. Me he asegurado de ello. ¿No querrás que esa diosa muera?
AFRODITA: Yo me mantendré lejos del fuego de Hiperión. Sólo he venido para acompañar. Mi interés reside principalmente en la boutique de moda.
XENA: (Desenvainando su espada y adelantándose) Yo lucharé contra ti, Alti.
ALTI: Excelente. Tu vida será la primera que sacrifique.
Alti se esconde tras las lenguas de fuego. Xena las esquiva con habilidad, mientras es animada por las amazonas, Gabrielle, Joxer y Afrodita. Xena llega hasta Alti e intenta clavarle su espada. Sin embargo, ésta no recibe ningún daño.
ALTI: Soy un espíritu, Xena. Las armas vulgares no sirven conmigo.
XENA: Hagámoslo a tu modo.
Xena arroja su espada hacia la entrada de la cueva, y comienza a golpear a Alti. Alti detiene los golpes y continúa la lucha con Xena.
ALTI: El hecho de que estés esperando un hijo desequilibra la balanza.
XENA: Sí. ¡Estás en minoría!
Xena empuja a Alti, que cae sobre las llamas del fuego de Hiperión. Las llamas comienzan a consumirla, hasta que finalmente desaparece. Xena esquiva las llamas, que están creciendo cada vez más, y regresa a la entrada de la cueva. Las cadenas que aprisionaban a las amazonas se rompen. Éstas se levantan y salen junto a los demás de la cueva. Una amazona se queda rezagada, y consigue salir justo antes de que las llamas lleguen hasta la salida, dando un salto.
YAKUT: ¡Cyane! ¿Estás bien?
CYANE #3: (Levantándose) Sí.
Joxer y Cyane #1 la ayudan a caminar durante unos momentos.
GABRIELLE: Alti ha sido derrotada.
XENA: Al menos por un tiempo. Las amazonas no tienen que temerla.
AMARICE: Siempre supe que lo conseguiríais.
GABRIELLE: No podíamos fallaros.
AFRODITA: Dejemos los sentimentalismos. ¡Quiero ir a la boutique de moda!
XENA: Ve. Nos has ayudado mucho.
AFRODITA: ¡Que tiemble Yolco! ¡La diosa del amor se va de compras!
Afrodita desaparece. Yakut se dirige hacia Xena y Gabrielle.
YAKUT: Debemos volver a casa. Nuestra estancia en Grecia ya ha durado más de lo que pensaba.
AMARICE: Y el viaje de regreso es largo.
GABRIELLE: Tal vez podríamos acompañaros… Durante un rato.
XENA: Sí… Creo que me sentará bastante bien caminar un poco. Con el embarazo, una tiene que cuidarse.
Xena, Gabrielle, Joxer, Cyane #1, Yakut, Amarice, Cyane #2, Cyane #3 y el resto de amazonas comienzan a bajar la colina.

 

SEXTA TEMPORADA
Xena y Gabrielle se adentran en el poblado de las amazonas, que está desierto.
GABRIELLE: Esperaba un recibimiento más caluroso.
XENA: Al menos un recibimiento.
GABRIELLE: (Mirando en las cabañas) ¡No hay nadie!
Xena y Gabrielle observan que hay destrozos por todo el pueblo.
GABRIELLE: ¿Qué ha pasado?
XENA: Alguien las ha atacado.
GABRIELLE: Las amazonas son unas excelentes guerreras… ¿Quién podría haberlas masacrado?
XENA: ¿Masacrado? No.
Xena recoge una flecha del suelo.
XENA: Han sido secuestradas… Y sé quién lo ha hecho.

Xena y Gabrielle están en un barco.
GABRIELLE: Si el día ya era malo… un barco a merced del balanceo de las olas es lo que faltaba.
XENA: Atravesar el mar es la única manera de llegar a la isla de Citera.
GABRIELLE: No imaginaba que pudiera esconder tanto peligro.
XENA: La flecha no deja lugar a dudas. Sólo he visto ese diseño en Citera.
GABRIELLE: Diría que estás a punto de relatar una historia.
XENA: Fue hace mucho tiempo, antes incluso de conocer a Borias. Reuní un ejército con los hombres que pude encontrar, haciéndoles grandes promesas de poder y riqueza. Después de que César me rompiera las piernas, no podía moverme con la agilidad de antes… Pero eso me ayudó a aprender nuevas técnicas de lucha, incluso luchando a caballo. Elegí una isla relativamente próspera, y cercana al continente, desde la cual podría asentarme y comenzar mi conquista. Mientras intentaba seducir a uno de los líderes militares de la zona…
GABRIELLE: ¿Seducirlo? Xena, ¿es que no tienes otra estrategia?
XENA: Es una estrategia muy útil.
GABRIELLE: Tu afán de iniciar relaciones sentimentales peligrosas y utilizar a los hombres debe de tener alguna explicación científica.
XENA: Mientras la piensas, continuaré con la historia. Mi objetivo era dividir la isla en dos o más bandos. Sin embargo, con el tiempo descubrí que no sería tan fácil. Los isleños estaban demasiado acostumbrados a las incursiones piratas, y estaban preparados militarmente para ello. Ni siquiera pude convencer al hombre al que pretendía seducir…
GABRIELLE: El chico malo de turno.
XENA: Sí, exacto. No pude convencerle para que traicionara a sus compatriotas. Mis hombres no estaban capacitados para lo que encontramos, así que tuvimos que retirarnos. Pero… no iba a conformarme con eso.
GABRIELLE: ¿Tramaste una venganza cruel?
XENA: Mi ejército asaltó un campamento de entrenamiento de los soldados… Hicimos muchos prisioneros… Y los esclavizamos.
GABRIELLE: ¿El secuestro de las amazonas es una represalia contra lo que hiciste?
XENA: Eso es lo que creo.

Xena y Gabrielle se encuentran en un muelle en Citera.
XENA: Los aldeanos han visto llegar muchos barcos, pero no recuerdan a las amazonas.
GABRIELLE: Tal vez los que atacaron a las amazonas desembarcaran en otro muelle… Y tal vez ni siquiera en un muelle.
XENA: Citera no es demasiado grande, pero sí lo suficiente para ocultar a las amazonas sin que nadie se entere.
En ese momento, ven a Eva. Las tres se sorprenden al encontrarse.
XENA: ¡Eva!
Eva saluda a Xena y Gabrielle.
XENA: No esperaba encontrarte aquí.
EVA: Citera también necesita escuchar el mensaje de Eli. Algunos de sus gobernantes se están volviendo demasiado belicosos… ¿Qué hacéis vosotras en la isla?
GABRIELLE: Estamos buscando a las amazonas. Alguien asaltó su pueblo… Y creemos que están en Citera.
XENA: Están en Citera.
GABRIELLE: ¿Cómo sabes que aún siguen vivas?
XENA: Aún no hemos visto ningún cuerpo. Además…
EVA: Antes de ponerme al día con la historia, compraré algo para comer. Tengo unos cuantos dinares. ¿Qué tal algo de pescado?
Eva, Xena y Gabrielle se dirigen a un pequeño puesto de venta de pescado.
EVA: (Señalando uno de los pescados) ¿Cuánto cuesta?
VENDEDOR: Cinco dinares.
EVA: ¿Me tomas el pelo? Eli dice que no debemos mentir. Cuando engañamos a alguien, estamos engañando a nuestro propio corazón.
VENDEDOR: (Desconcertado) Es un pescado muy grande.
EVA: Te doy un dinar.
VENDEDOR: ¿Cuatro?
EVA: No puedo creer que quieras estafar a una pobre mensajera del amor. Un dinar.
VENDEDOR: Bueno, teniendo en cuenta tu labor social, te lo dejaré en tres.
EVA: (Gritando) ¡Este hombre está poseído por la codicia!
VENDEDOR: Tal vez dos…
GABRIELLE: Eva, creo que dos dinares es un precio perfecto.
EVA: ¡Uno!
Eva da un salto en el aire y cae sobre el vendedor, al que amenaza con un cuchillo que encuentra junto a los pescados.
EVA: ¿Y bien?

Xena, Gabrielle y Eva están en una calle poco transitada de la ciudad, cocinando el pescado cerca del mar.
EVA: ¿Lo veis? Valía un dinar.
GABRIELLE: Xena, termina de contar la historia.
XENA: Cuando mi ejército se dirigía al continente, en un barco cargado de esclavos, vimos que estábamos siendo perseguidos. Ellos tenían un barco más rápido, y no tardarían mucho en darnos alcance… Así que arrojamos a los prisioneros por la borda.
GABRIELLE: ¿Sobrevivieron?
XENA: No me quedé para averiguarlo. Nuestros perseguidores se pararon para intentar salvarlos. Así pudimos escapar.
GABRIELLE: Tuvo que ser horrible.
XENA: No sé si alguna vez podré redimirme por lo que hice.
EVA: Eso no es nada. Una vez, encerré a un esclavo que intentó escaparse en una jaula con un león que llevaba varios días sin comer.
XENA: ¿Eso es peor que lo que le hice a las amazonas del norte?
EVA: Las del sur eran más.
XENA: He matado más hombres de los que puedo acordarme.
EVA: Al principio, lleva un registro de los que mataba, para poder recordar esos momentos.
XENA: ¡Yo dirigí el famoso asedio de Corinto!
EVA: Y yo he llegado a destruir cinco aldeas en un día.
GABRIELLE: Esto no es una competición por ver quién fue más malvada. Recordad que las amazonas han sido secuestradas.
XENA: De momento, están a salvo. No las matarán hasta que estemos allí para verlo.
Un hombre se acerca a la mesa en la que están Xena, Gabrielle y Eva.
HOMBRE DE CITERA: ¿Estáis buscando a una amazona?
GABRIELLE: En realidad, a unas cuantas más.
HOMBRE DE CITERA: Al menos, yo he visto a una.
XENA: ¿Dónde está?
HOMBRE DE CITERA: Aquí mismo.
De repente, Varia se abalanza sobre Eva. Las dos caen al suelo y comienzan a forcejear.
VARIA: ¡Asesinaste a mis hermanas!
EVA: Normalmente no soy partidaria de la violencia, pero…
Eva y Varia se intercambian golpes. Xena y Gabrielle las separan.
XENA: Esto ya debería estar claro. Eva ya no es Livia.
GABRIELLE: Varia, tú también deberías evolucionar.
VARIA: De acuerdo. Tengo que elegir entre cambiarme de ropa, de pelo o de nombre.
XENA: Espéranos aquí mientras lo piensas.
Xena y Gabrielle van aparte, con Eva.
XENA: Varia tendrá información útil para el rescate de las amazonas.
GABRIELLE: Si vienes con nosotras, debes moderarte.
XENA: ¿Lo harás?
EVA: No. Estoy a punto de coger un barco que me llevará a Chipre. Tengo mala fama entre los vendedores de la zona. No sé por qué.
Eva comienza a caminar.
EVA: ¡Buena suerte!
Xena y Gabrielle regresan junto a Varia.
XENA: Bien, aquí estamos. Eva se ha ido de vacaciones, así que sólo podremos continuar nosotras tres.
GABRIELLE: ¿Dónde están las demás?
VARIA: Nos atacaron y lograron secuestrarnos. Nos llevaron a una fortaleza en mitad de la isla.
GABRIELLE: ¿Cómo es que no estás con ellas?
VARIA: Logré escaparme en un descuido de nuestros captores.
XENA: Contigo, será más fácil llegar hasta las amazonas.
VARIA: Sabía que vendríais, así que fui a buscaros.
GABRIELLE: ¿Planean matar a las amazonas?
VARIA: Parece que no… Al menos de momento. Sin embargo, mencionaban a menudo el nombre de Xena.
XENA: No perdamos ningún momento más.

Varia guía a Xena y Gabrielle por el bosque.
VARIA: No tardaremos demasiado en llegar a la fortaleza, aunque aún nos queda un buen trecho.
XENA: Tendremos que ser rápidas. Si nos ven, puede que consideren que ha llegado el momento de matar a las amazonas.
VARIA: Les sorprenderemos. No les dejaremos tiempo para actuar.
GABRIELLE: El camino está siendo muy sencillo. Me extraña que aún no hayamos tenido que subir una gran pendiente, o cruzar un inestable puente colgante.
En ese momento, Varia se para. Están ante un inestable puente colgante, sobre un río.
GABRIELLE: ¿Tenemos que cruzar por ahí?
VARIA: Es el camino más rápido.
XENA: Las apariencias engañan.
GABRIELLE: Espero que lo hagan.
XENA: Recuerda que todo un ejército y las amazonas han cruzado antes por aquí.
VARIA: Hay algunos puntos más peligrosos. Yo iré primero. Fijáos en dónde piso.
Varia comienza a recorrer el puente. Cuando se encuentra en la mitad del puente, se da la vuelta y mira a Xena y Gabrielle.
VARIA: Podéis empezar a cruzar ya. El puente es seguro.
Xena y Gabrielle recorren el puente lentamente, con mucho cuidado. Varia, a un ritmo más rápido, llega hasta el final.
GABRIELLE: ¡Ten cuidado! El puente podría haberse caído.
VARIA: (Desenvainando su espada) Lo siento.
Varia rompe con su espada las cuerdas y las maderas que forman el puente, que se precipita sobre el río que discurre abajo, al igual que Xena y Gabrielle. Las maderas del puente golpean las paredes del acantilado, provocando un derrumbamiento de rocas.

En el río, Xena y Gabrielle intentan salir a la superficie, pero esta tarea es dificultada por el derrumbamiento de rocas, que atrapan a Gabrielle. Gabrielle intenta escapar, pero finalmente queda bajo el agua. Xena comprueba que sobre ella hay una gran cantidad de rocas.
XENA: ¡Resiste, Gabrielle!
Xena comienza a retirar las rocas, pero descubre que Gabrielle está perdiendo el conocimiento. Xena va hacia ella y la besa para traspasarle el aire que no le llega a sus pulmones. En unos segundos, Xena termina de quitar las rocas, y las dos salen a la superficie.
XENA: ¿Estás bien?
GABRIELLE: Gracias, amiga.
XENA: He hecho lo que se esperaría de una amiga.
Xena y Gabrielle dejan que la corriente las arrastre hasta un lugar más propicio para salir del río.

Xena y Gabrielle han llegado a una zona menos escarpada. Salen del río sin dificultad.
GABRIELLE: ¿Por qué habrá hecho eso Varia?
XENA: Tiene unas cuantas cosas que aclararnos.
GABRIELLE: ¿Cómo llegaremos ahora hasta la fortaleza?
En ese momento, Ares aparece ante Xena y Gabrielle.
ARES: Yo puedo llevaros hasta allí.
XENA: ¿A cambio de qué?
ARES: Estoy pensando en diversas tarifas… en las cuales tú siempre eres la estrella.
GABRIELLE: Xena, aquí hay un cartel.
XENA: (A Ares, ignorando a Gabrielle) ¿Me quieres a mí?
GABRIELLE: Xena, este cartel indica cómo llegar a la fortaleza.
Xena continúa acercándose a Ares. Finalmente, le besa.
ARES: Bien, esto es un buen comienzo…
XENA: Lo siento, pero esta relación no nos conviene. Nos vemos luego.
ARES: ¿No quieres que te ayude a llegar a la fortaleza?
XENA: Hay un cartel.

Xena y Gabrielle avanzan por un camino.
GABRIELLE: Aquí hay otro cartel. Nunca habría imaginado que Citera estaba tan bien señalizada.
XENA: Sus gobernantes no parecen tan malos, después de todo. Es una lástima que hayan sucumbido al odio y a la venganza. Siento que siempre estaré en deuda con esta isla.
De repente, Xena y Gabrielle se paran. Tienen ante ellas dos caminos, pero no hay ningún cartel que indique cuál lleva a la fortaleza.
GABRIELLE: ¿Cómo es posible que este cruce no esté señalizado?
XENA: Mira ese hueco en el suelo. Alguien ha arrancado el cartel.
GABRIELLE: ¿Y ahora qué hacemos?
XENA: Tal vez alguna aparezca de repente.
Una flecha pasa junto a ellas. Xena la coge en el aire: es idéntica a la que encontraron en el poblado de las amazonas. Xena y Gabrielle buscan al arquero, que está escondido entre los árboles. Xena le golpea y le tira al suelo.
GABRIELLE: ¡Él nos dirá el camino hacia la fortaleza!
SOLDADO DE CITERA: No lo haré.
XENA: No dirás lo mismo cuando tu muerte se acerque.
SOLDADO DE CITERA: ¿Vas a matarme?
XENA: Eso le eliges tú.
Xena se dispone a cortarle el flujo de sangre al cerebro, pero se detiene en el último instante.
XENA: No.
GABRIELLE: ¿No?
XENA: Creo que deberías hacerlo tú.
GABRIELLE: ¿Yo? Pero no sé si…
XENA: Después de todo este tiempo, deberías haberlo aprendido.
GABRIELLE: Tal vez, pero…
XENA: La flecha me ha pillado desprevenida. Creo que he perdido algo de sensibilidad en la mano.
GABRIELLE: Bueno, tienes otra…
XENA: ¡Pruébalo!
Gabrielle golpea el cuello del soldado, pero no pasa nada.
XENA: Sigue intentándolo.

Xena se ha tumbado en el suelo, mientras Gabrielle continúa golpeando el cuello del soldado de Citera.
XENA: Un poco más a la derecha.
GABRIELLE: Sería más sencillo que me ayudases un poco.
XENA: Presiona un poco más.
GABRIELLE: Te recuerdo que las amazonas están secuestradas, esperando nuestra ayuda. Esto debería practicarlo con más calma.
De repente, Gabrielle consigue acertar con el pinzamiento.
GABRIELLE: ¡Xena, lo he hecho!
XENA: Bien. (Al soldado) Gabrielle acaba de cortarte el flujo de sangre a tu cerebro. Morirás dentro de 30 segundos si no nos dices cuál es el camino que lleva hasta la fortaleza en la que están las amazonas.
GABRIELLE: 20 segundos.
El guardia intenta moverse en el suelo, nervioso.
XENA: Y no intentes engañarnos. Si por algún motivo nos indicas el camino equivocado, volveremos a por ti, y entonces tu sufrimiento durará bastante más de medio minuto.
GABRIELLE: Xena, sólo quedan 10 segundos.
El soldado de Citera indica un camino.
XENA: Gabrielle, no me interrumpas en mi interrogatorio.
GABRIELLE. Pero…
El soldado intenta llamar su atención.
XENA: ¿Por dónde iba?
GABRIELLE: Me has hecho perder la cuenta. ¿Han pasado ya los 10 segundos?
XENA: No estoy segura.
GABRIELLE: (Mirando al soldado) Parece que sigue con vida. Está moviendo una mano.
XENA: Entonces queda tiempo para las amenazas. ¿Has oído hablar de Xena, la Torturadora?
SOLDADO DE CITERA #1: (En voz muy baja) El camino…
XENA: Si me lo indicas mal, todo el mundo oirá hablar de ella.
GABRIELLE: Está señalando uno de los caminos.
XENA: ¿Cuánto le queda?
GABRIELLE: No sé. El tiempo que sobrevive la gente a la falta de sangre en el cerebro es variable.
SOLDADO DE CITERA #1: (Intentando gritar) ¡Es ése!
XENA: (Quitándole el pinzamiento) ¡Haberlo dicho antes!
El soldado de Citera se queda en el suelo, recuperando el aliento.
XENA: Más te vale que no vuelvas al camino oscuro del secuestro.
Xena y Gabrielle se alejan por el camino que indicó el soldado.

Xena y Gabrielle caminan por un pequeño pueblo. En él, encuentran a Varia.
VARIA: Puedo explicarlo.
XENA: Espero que sea una buena explicación.
GABRIELLE: ¡Podíamos haber muerto en el río!
VARIA: Esa era la intención.
XENA: ¿Qué?
VARIA: Me dijeron que, si os mataba, liberarían a las amazonas. La fortaleza está muy vigilada, y me pareció que era la única alternativa…
GABRIELLE: ¿Es que no aprendes nunca?
VARIA: Me siento utilizada. Lo siento mucho.
XENA: Bien. Vayamos ahora juntas. Sin trucos.
VARIA: La fortaleza está a menos de una hora de camino. Habrá guardias y soldados por todas partes.
GABRIELLE: Hay una manera para no llamar tanto la atención.
Gabrielle se gira, y contempla unos puestos de venta de ropa.

Xena, Gabrielle y Varia están comprando ropa. Gabrielle y Varia han optado por unas capas oscuras, que las permiten cubrirse la cabeza. Xena está dentro de un probador.
GABRIELLE: Así no parecemos amazonas.
VARIA: Con tanta ropa me siento extraña. ¿No sientes mucho calor?
GABRIELLE: Bueno, esto es más incómodo para luchar… Pero su función es evitar una pelea. En caso de que esa situación se produzca, podrás quitarte la capa.
Xena sale del probador. Lleva una capa-bikini, con la que, aunque puede cubrirse la cabeza, enseña el ombligo.
VARIA: ¡Ese modelo no estaba ahí fuera!
XENA: (Enseñando su chakram) No sirve sólo para luchar.
GABRIELLE: Aunque quieras lucir tipo, ¿no deberías centrarte en la misión?
XENA: Bueno, esto me cubre la cabeza. ¿No es en lo que habíamos quedado?
GABRIELLE: Se suponía que no debíamos llamar la atención.
XENA: Seré muy discreta.

Xena, Gabrielle y Varia se acercan a la fortaleza. Ven a un gran número de guardias en la puerta. Los observan a cierta distancia, escondidas entre los árboles.
XENA: ¿Veis cómo mi ropa de incógnito no ha supuesto ningún inconveniente?
GABRIELLE: Nuestro mayor problema está ahí delante. Deben de tener a todos sus guardias vigilando en la puerta.
VARIA: Y no hay ventanas de fácil acceso.
XENA: De todas formas, no es tan difícil como parece.
Xena le da a Gabrielle su espada y el chakram.
XENA: La única manera de rescatar a las amazonas es que entre junto a Varia completamente desarmada y deje que me encarcelen. Desde dentro, todo será más fácil.
GABRIELLE: ¿Cómo se te ha ocurrido ese plan?
XENA: Me lo sugirió Varia. Pase lo que pase, mantente escondida entre los árboles.
Xena y Varia comienzan a caminar, dirigiéndose hacia la fortaleza. Gabrielle se queda pensativa. De repente, descubre lo que sucede.
GABRIELLE: ¡No! ¡Es una trampa!
Los guardias se dirigen hacia Xena y Varia.
VARIA: Lo siento, Xena.
Los guardias atrapan a Xena y Varia.
VARIA: Dejadme. Os he traído lo que queríais.
SOLDADO DE CITERA #2: Nuestras órdenes incluyen apresarte, amazona.
VARIA: Xena, me han engañado.
XENA: ¿No habías tenido ya suficiente?
Xena y Varia comienzan a luchar contra los guardias. Cuando apenas quedan unos pocos en pie, las dos caen al suelo, rendidas. Los guardias las obligan a levantarse y las llevan al interior de la fortaleza.
VARIA: (En voz baja, a Xena) Ahora sólo nos queda Gabrielle.
XENA: (En el mismo tono, a Varia) Ella lo sabrá.

Gabrielle observa todo lo sucedido desde fuera. La entrada a la fortaleza se ha quedado desierta.
GABRIELLE: ¿Dónde han ido los que quedan?
Gabrielle se acerca, caminando entre los cuerpos de los guardias, inconscientes.
GABRIELLE: No ha quedado ninguno más.
Gabrielle observa la entrada de la fortaleza: se ve un pasillo libre de guardias, exceptuando a los que llevan a Xena y Varia a la prisión.
GABRIELLE: Parece que era la única forma de entrar.

Xena y Varia son encerradas con las demás amazonas, entre las que se encuentra Cyane, en una celda.
CYANE: ¡Varia! ¡Xena! ¿Dónde está Gabrielle?
Los guardias, que estaban cerrando la puerta de la celda, caen al suelo.
GABRIELLE: Aquí.
Gabrielle, que acaba de golpear a los guardias, corre hacia la puerta de la celda.
GABRIELLE: (A Xena) ¿Por qué no me contaste el plan?
XENA: Quería comprobar tu capacidad de actuación. Además, quería darle credibilidad a la escena de mi captura. La carga emocional de haberte mentido me ayudó. Gracias a ello, los guardias se indicaron el camino en esta laberíntica sucesión de pasillos. Ahora, abre la puerta.
GABRIELLE: ¿Dónde están las llaves?
En ese momento, en la prisión entran el señor del castillo (de mediana edad) y unos cuantos guardias de élite.
SEÑOR DEL CASTILLO: Detente.
GABRIELLE: ¿Quién eres?
SEÑOR DEL CASTILLO: Mi nombre es Andrónico.
GABRIELLE: No me suena.
ANDRÓNICO: Debería sonarle, al menos, a Xena… Pero no creo que ella recuerde el nombre de todos los hombres a los que ha tirado al mar.
XENA: ¿Sobreviviste?
ANDRÓNICO: A lo largo de todos estos años, sólo deseaba venganza. Antes de morir, quiero ver a Xena muerta.
XENA: He cambiado, Andrónico. Si te dejas llevar por el camino del odio, no lograrás nada.
ANDRÓNICO: Ya es tarde para mí. No puedo dar marcha atrás.
GABRIELLE: Como quieras.
Gabrielle le da a Xena su espada y lanza el chakram, que golpea a varios de los guardias de élite de Andrónico. Recoge el chakram y, empuñando sus sais, se enfrenta a los tres guardias que siguen en pie, desarmándolos y tumbándolos. Andrónico, por su parte, se dirige a la puerta de la celda y recoge la llave de la mano de uno de los guardias que yacen en el suelo.
ANDRÓNICO: Me encargaré de que no podáis salir de aquí.
XENA: Esto acabará con tu ciclo de odio.
Xena clava su espada a Andrónico, que cae al suelo completamente ensangrentado. Xena guarda su espada, completamente limpia, en la vaina. Gabrielle regresa junto a las amazonas y coge la llave.
GABRIELLE: Estáis a punto de ser libres.
Gabrielle introduce la llave en la cerradura, y se dispone a girarla, pero Xena se lo impide.
XENA: ¡No!
GABRIELLE: ¿Qué pasa?
XENA: ¿Ves es hilera de hormigas que discurren ante nosotras?
Gabrielle mira al suelo, donde hay una hilera de hormigas.
XENA: Si abres la puerta, las amazonas tendrán tantas ganas de salir al exterior que no se fijarán en ellas. Las matarán. Debe de haber por lo menos 40.000.
GABRIELLE: Esto no es justo. ¿Qué pasa con las amazonas?
XENA: Es tu dilema, Gabrielle. Recuerda el supremo.
Gabrielle se queda sin hacer nada un rato, pensativa. Finalmente, sonríe.
GABRIELLE: De acuerdo. Las hormigas tienen derecho a vivir. Así que… os tendré que dejar aquí. Y en esta celda no necesitarás… esto.
Gabrielle enseña el chakram. Xena lo mira.
XENA: Bueno, tal vez…
GABRIELLE: Xena, piensa en el bien supremo. ¿Sabes? Este chakram me sienta bien.
XENA: También hay que pensar en las amazonas.
Gabrielle lanza el chakram, que rebota en las paredes de la celda, y lo recoge.
XENA: ¡Las amazonas tienen que ser liberadas!
Xena gira la llave en la cerradura. La puerta se abre.
VARIA: ¡Chicas, somos libres!
Las amazonas comienzan a salir de la celda.
XENA: Tened cuidado con las hormigas.
Las amazonas abandonan la estancia, y comienzan a subir los pasillos.
GABRIELLE: Creo que deberíamos acompañarlas. Por lo menos hasta el continente. Creo que en el muelle hacen descuentos a grupos.
XENA: Ahora dámelo.
GABRIELLE: Aquí tienes tu preciado chakram.
Gabrielle le da a Xena el chakram, que se lo cuelga a la cintura.
GABRIELLE: ¿Viste cuando lo lancé? ¿Qué te pareció?
XENA: (Simulando indiferencia) No estuvo mal.
GABRIELLE: Sabía que dirías eso.
Xena y Gabrielle siguen a las amazonas y desaparecen por el pasillo.

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